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Mercedes sopesa penalizar en Monza por fiabilidad

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Mercedes estudia introducir nuevos elementos de la unidad de potencia antes de final de temporada, una decisión que implicaría una penalización automática en parrilla y que tiene a Monza como el circuito que Toto Wolff ve "sobre el papel" como el mejor lugar para asumir ese golpe.

El jefe de Mercedes explicó que el equipo debe decidir "si tenemos que asumir esa penalización, en qué momento y en qué circuito", y señaló que el trazado italiano encaja por sus largas rectas y sus oportunidades de adelantamiento, factores que suelen reducir el coste deportivo de salir más atrás de lo normal.

La cuestión nace de un problema más profundo para Mercedes: la fiabilidad. Wolff admitió que "nuestra fiabilidad sencillamente no ha sido lo bastante buena", en una temporada en la que George Russell y Kimi Antonelli ya han alcanzado el límite de cuatro grupos propulsores permitidos. Eso deja al equipo ante un equilibrio delicado, porque montar una quinta unidad provocaría una sanción en parrilla, pero esperar demasiado también eleva el riesgo de una avería en un momento decisivo del campeonato.

Ese cálculo es especialmente sensible en el caso de Antonelli. Monza es la carrera de casa del italiano y Wolff reconoció que la elección tendría una carga especial, hasta el punto de bromear con que tendrá que hablarlo con su padre, Marco, para decidir si de verdad quieren asumir allí una penalización de motor. También deslizó que arrancar desde el fondo podría incluso quitar algo de presión a Antonelli en un fin de semana tan señalado.

Mercedes quiere anticiparse a un problema mayor en la segunda mitad del año, no reaccionar cuando ya sea demasiado tarde. Wolff planteó que el riesgo no está solo en perder posiciones por una sanción táctica, sino en sufrir un abandono o condicionar directamente la pelea de Antonelli y Russell en los campeonatos de pilotos y constructores tras el parón veraniego.

La urgencia del dilema se explica también por lo ya ocurrido. En Hungría, Russell tuvo que cambiar su unidad de potencia después de que se detectara una fuga de agua al final de la Q3, y Wolff dijo que ese motor estaba "bastante dañado". Con ese precedente y los problemas mecánicos que ya han afectado a ambos coches, en Mercedes asumen que evitar una quinta unidad parece cada vez menos probable, y que la clave puede pasar por elegir bien dónde aceptar la penalización para proteger el tramo decisivo de la temporada.

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