Las cuentas de 2025 han colocado a Mercedes a las puertas de un hito sin precedentes en la Fórmula 1: convertirse en el primer equipo capaz de superar los 1.000 millones de dólares de ingresos anuales, un salto que ya parece posible de cara a 2026.
Mercedes Grand Prix Ltd cerró el ejercicio a 31 de diciembre de 2025 con 633,38 millones de libras de ingresos, frente a los 632,11 millones del año anterior. Esa cifra equivale aproximadamente a 846 millones de dólares y mantiene al equipo de Brackley en una escala financiera que ningún rival ha llevado todavía hasta la barrera del billón estadounidense.
La base de ese crecimiento sigue estando en el negocio comercial. Mercedes ingresó 415,0 millones de libras a través de patrocinio y licencias, mientras ampliaba su cartera de socios globales premium hasta 24 compañías. Entre las incorporaciones citadas figuran Adidas, Meta AI y Nasdaq, señales de una estructura que ha reforzado una fuente de ingresos más estable que la puramente deportiva.
Aun así, las cuentas de 2025 todavía no recogen todo el efecto de la mejora en pista. El sistema de reparto de premios de la F1 paga con un año de retraso los resultados del campeonato, por lo que este ejercicio sigue reflejando el cuarto puesto de Mercedes en el Mundial de Constructores de 2024. El segundo lugar conseguido en 2025 debería trasladarse a los ingresos de 2026, con un aumento esperado en el dinero procedente de los derechos comerciales y los premios.
La rentabilidad también avanzó. El beneficio operativo pasó de 156,15 millones de libras a 166,71 millones, en un contexto marcado por una reducción del coste salarial de pilotos tras la salida de Lewis Hamilton a Ferrari. La promoción de Andrea Kimi Antonelli, que debutó en F1 en 2025, rebajó además esa carga.
El siguiente empujón puede llegar por dos vías a la vez. Por un lado, Mercedes ha firmado para 2026 un gran acuerdo con Microsoft valorado en torno a 60 millones de dólares por temporada. Por otro, el equipo está inmerso en la lucha por el título de Constructores esta temporada, y un campeonato elevaría todavía más los ingresos ligados a la distribución comercial de la F1.
Ese escenario, sin embargo, no depende solo de Mercedes. La cancelación de los grandes premios de Baréin y Arabia Saudí, unida a la incertidumbre sobre Qatar y Abu Dabi al final del curso, amenaza varias decenas de millones de dólares vinculadas a las carreras de Oriente Medio. Como esas tasas de organización afectan directamente a los ingresos comerciales globales de la F1 y, por tanto, a lo que se reparte entre los equipos, ese factor externo puede terminar siendo decisivo en el momento exacto en que Mercedes cruce o no la barrera de los 1.000 millones.
© Takayuki Suzuki