La semana entre Mónaco y Barcelona, considerada la más exigente del calendario de Fórmula 1, ha dejado a varios equipos corriendo contrarreloj para tener listas sus hospitalities tras los retrasos provocados por el paddock estrecho de Montecarlo y una ventana logística de menos de 72 horas.
El problema empezó en Mónaco. Aunque este año se amplió el paddock para facilitar la operativa, el espacio siguió siendo muy reducido y varios motorhomes especialmente grandes complicaron más de lo previsto el desmontaje. En una secuencia en la que cada equipo depende de franjas de salida estrictamente definidas para cargar el material en los camiones, cualquier retraso arrastra el resto del proceso hacia Barcelona.
Ese efecto ya se veía el miércoles por la mañana en el Circuit de Barcelona-Catalunya. McLaren y Audi estaban entre las estructuras de hospitality claramente retrasadas: el material había llegado, pero con varias horas de demora respecto al plan original. Para recuperar tiempo, varios equipos reforzaron el montaje con más personal, incluido apoyo local, y para muchos eso significó alargar la jornada hasta la noche para llegar a la apertura operativa del jueves.
En ese contexto, Red Bull logró esquivar parte del cuello de botella con una solución paralela. Mientras una cuadrilla seguía desmontando en Mónaco la gran estructura principal, otra levantaba en Barcelona una segunda unidad idéntica. Esa duplicidad permitió avanzar sin retrasos significativos en el proceso.
Mercedes eligió el camino opuesto y más complejo. El equipo de Brackley siguió montando en condiciones difíciles después de salir de Mónaco en una de las últimas franjas disponibles. Aunque dispone de varias hospitalities, no replicó la estrategia de Red Bull porque su segunda unidad es más pequeña que la instalación principal usada en Mónaco, así que optó por trasladar la estructura completa entre ambos circuitos.
Esa decisión no se interpreta solo como una cuestión operativa. En el paddock se lee también como una señal estratégica de Mercedes para no parecer visualmente un paso por detrás de los conceptos de hospitality que McLaren y Audi han hecho visibles recientemente, una batalla de imagen que esta semana ha pesado casi tanto como la propia carrera logística.
© Jonathan Borba