Mercedes permitió a Andrea Kimi Antonelli y George Russell pelear libremente por la victoria en el Sprint y en el Gran Premio de Canadá, pero Toto Wolff admitió después que el equipo intervendrá si ese duelo empieza a poner en riesgo puntos o a costarle demasiado tiempo frente a sus rivales.
El jefe de Mercedes dejó claro que la idea sigue siendo mantener abierta la lucha interna porque, en sus palabras, “esta pelea está en marcha” y es “la pelea para la que han sido entrenados”. Aun así, marcó un límite muy claro: si la batalla entre ambos amenaza con provocar un doble abandono o compromete el resultado del equipo, Mercedes “no dudaría ni un milímetro en poner el freno de mano”.
Canadá fue el primer gran punto de fricción real entre los dos candidatos de Mercedes. En el Sprint, Antonelli lanzó su primer gran ataque en la sexta vuelta por el exterior de la curva 1, hubo un leve contacto y Russell cerró la puerta hasta dejar al italiano fuera de pista. Antonelli volvió a ir al límite poco después, se salió otra vez y perdió una posición con Lando Norris. El daño en puntos fue reducido, con Russell ganador y Antonelli tercero a 1,8 segundos, pero el mensaje interno fue mucho más importante que esa diferencia.
Wolff explicó que Mercedes no impuso jerarquías porque entiende que, con un coche capaz de ganar y opciones reales por el campeonato, ninguno de sus pilotos va a aceptar el papel de segundo espada. “Acordamos que confiamos en ellos. Saben cómo apretar, pero en cualquier caso, ninguno espera que el otro deje espacio porque es demasiado importante”, dijo. Para subrayar esa mentalidad, recurrió incluso a la referencia de Max Verstappen: “¿Habría dejado Max espacio ahí? No”.
La tensión no se quedó en el sábado. El domingo, los dos Mercedes volvieron a intercambiarse el liderato y rodaron pegados hasta que la carrera de Russell terminó en la vuelta 30 por un problema de batería. Eso convirtió en victoria de Antonelli una pelea que, según el propio piloto italiano, habría sido “muy intensa hasta el final”, y estiró su ventaja en el campeonato hasta los 43 puntos.
El problema para Mercedes no fue solo el riesgo de contacto. Wolff explicó que en Montreal el equipo podía permitirse ese pulso porque tenía margen de ritmo, pero incluso así el coste fue evidente. “Cuando estaban peleando perdíamos un segundo con todos los demás”, señaló, después de recordar que hubo situaciones evitables durante la carrera. La más delicada fue el bloqueo de Antonelli detrás de Russell en la chicane final, una acción que, según Wolff, “podría haber terminado en un doble DNF”.
Por eso, la libertad seguirá existiendo mientras no cambie el contexto competitivo. Wolff insistió en que Mercedes revisará las imágenes con sus dos pilotos para que ellos mismos saquen conclusiones sobre dónde debe estar el límite. La señal de Canadá fue doble: Mercedes quiere sostener una lucha total entre Antonelli y Russell, pero ya ha visto lo suficiente como para saber que, si el espectáculo empieza a amenazar un uno-dos o abre la puerta a sus rivales, el muro dejará de mirar y actuará.
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