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Mario Isola deja la F1 con una espina: Ferrari

Mario Isola se despidió del paddock de Fórmula 1 tras el GP de Miami 2026 para asumir un cargo directivo en ACI Sport, cerrando una etapa de más de 330 grandes premios como rostro de Pirelli en la categoría y admitiendo que se marcha con una cuenta pendiente: no haber visto a Ferrari campeona.

El italiano, que había liderado la presencia de Pirelli como suministrador único de neumáticos desde 2011, describió su salida como un momento especialmente emocional. En declaraciones a Sky Deutschland, explicó que durante el fin de semana de Miami muchas personas del paddock se acercaron a decirle que había hecho “mucho bien” a la Fórmula 1 y que le iban a echar de menos. “Dejar atrás a una segunda familia es difícil”, dijo Isola. “Tengo un nuevo desafío y lo espero con ilusión. En la vida, a veces hay que tomar decisiones”.

Su despedida puso fin a una de las presencias más visibles y estables del paddock moderno. Al repasar su trayectoria, Isola situó su balance en “330 carreras, o incluso más”, una cifra que resume los años en los que convivió con cambios de reglamento, debates constantes sobre los neumáticos y varias etapas muy distintas de la F1.

Si tuvo que elegir un recuerdo por encima del resto, se fue hasta Melbourne 2011, la primera carrera de Pirelli en su regreso como proveedor exclusivo. Isola recordó que, después de meses de presión, programas de pruebas e incertidumbre, aquella cita confirmó que el concepto había funcionado. “Al final de la carrera lloramos porque estábamos muy emocionados”, contó, al explicar que los neumáticos habían abierto estrategias, exigido a los equipos y hecho la carrera más viva.

No todos sus recuerdos fueron positivos. Entre los momentos que más le marcaron citó Japón 2014 y el accidente de Jules Bianchi, al que definió como un episodio trágico que dejó una huella duradera en el paddock.

Frente a ese recuerdo, Isola también señaló escenas recientes que le tocaron de cerca como italiano. Mencionó el podio de Kimi Antonelli y el sonido del himno nacional en el paddock como momentos “muy especiales”, una señal de orgullo nacional en el tramo final de su etapa en la F1.

Ese componente personal apareció con más claridad cuando habló de Ferrari. Isola reconoció que le da “pena” no haber podido vivir un título mundial de la Scuderia durante sus años en la categoría. Aunque subrayó que su puesto en Pirelli le obligaba a mantener neutralidad y no mostrar simpatías, admitió que era un deseo que mantenía. Ferrari no gana el Mundial de pilotos desde 2007 ni el de constructores desde 2008.

“Esperaba que ocurriera durante mi etapa”, dijo Isola. “Ojalá pase en el futuro”. Con su salida, la F1 pierde a una de las figuras más reconocibles de la era Pirelli, mientras él deja atrás una larga etapa en el paddock sin ver cumplido ese último deseo ligado a Ferrari.