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Leclerc y Lawson evitan castigos mayores en Mónaco

Charles Leclerc recibió una advertencia formal por obstaculizar a Liam Lawson en la FP1 del GP de Mónaco, mientras que el piloto de Racing Bulls evitó una sanción aparte por cruzar la salida del pit lane con el semáforo en rojo al final de la sesión.

En el caso de Leclerc, los comisarios concluyeron que el Ferrari bloqueó a Lawson en la curva 18 cuando quedaban algo más de 10 minutos para el final del entrenamiento, aunque limitaron la sanción a una advertencia al entender que todo nació de un malentendido con su ingeniero de pista, Bryan Bozzi. El monegasco había sido además el más rápido de la sesión ante su público local.

Según la resolución oficial, los comisarios escucharon a Leclerc, a Lawson y a representantes del equipo, además de revisar datos de posicionamiento, radio, vídeo y cámaras onboard. Ferrari informó a su piloto de que había “3 seconds to Bearman, 5 seconds to Lawson”, un mensaje correcto que Leclerc interpretó como si hubiese cinco segundos entre ambos coches, cuando en realidad la diferencia entre Bearman y Lawson era de solo dos. El documento concluye que “This misunderstanding was ultimately responsible for the unnecessary impeding”.

El viernes de Leclerc ya arrastraba otro antecedente con la FIA, porque el jueves había recibido junto a Lando Norris una multa suspendida de 5.000 euros por llegar tarde a la rueda de prensa oficial.

Lawson también tuvo que responder ante los comisarios después de sobrepasar la línea de salida del pit lane cuando la luz ya estaba en rojo, justo al final de la FP1. El incidente se produjo tras la bandera roja causada por el accidente de Fernando Alonso en la frenada de la chicane del puerto. La sesión se reanudó con menos de un minuto para que los pilotos pudieran practicar la salida, y fue en ese momento cuando el neozelandés llegó al final del pit lane.

Los comisarios explicaron que Lawson había sido avisado de que le quedaban siete segundos al salir del garaje y que la luz verde cambió a roja cuando estaba a unos 0,8 segundos de la línea. El piloto comunicó por radio que se había guiado por la cuenta atrás situada sobre la salida del pit, que aún marcaba dos segundos. Aun así, la FIA dejó claro que ese reloj no es oficial, no prevalece sobre el semáforo rojo y no existe una sincronización oficial entre ambos sistemas.

Ese contexto fue clave para que no hubiera castigo. En su decisión, los comisarios señalaron: “The Stewards also note that, considering the driver had less than a second to react, had he tried to stop, he might have ended up coming to a halt on a live track”. Por eso cerraron el caso con una frase inequívoca: “In view of the above mitigating circumstances, no penalty will be imposed.”

La consecuencia más clara del caso Leclerc está en Ferrari. Los comisarios recogieron que el equipo aceptó revisar sus protocolos de comunicación para minimizar el riesgo de nuevos malentendidos, una señal de que en Montecarlo los errores operativos pueden ser tan decisivos como el ritmo puro.