Lewis Hamilton atribuyó su mejora de rendimiento con Ferrari en 2026 a la reestructuración técnica realizada durante el invierno y, en especial, a su nueva relación de trabajo con su ingeniero de carrera, Carlo Santi, al que definió como su “Bono italiano”, al tiempo que aseguró que la estructura de ingenieros del equipo es “un millón de veces mejor” que la del año pasado.
Antes de Mónaco, Hamilton explicó que ese cambio interno está detrás de un inicio de temporada mucho más sólido tras un primer año complicado en Maranello. El británico ya ha subido dos veces al podio con Ferrari esta temporada, en China y Canadá, y situó el relevo de Riccardo Adami por Santi como una de las claves de ese paso adelante.
Hamilton dejó claro que no se trató de un problema personal con Adami. Dijo que ambos tenían “una muy buena relación”, que era “un tipo encantador” y que trabajaron “relativamente bien” juntos. Su punto era otro: adaptarse a las necesidades de un piloto lleva tiempo. Según explicó, cuando un piloto transmite sensaciones, el ingeniero debe interpretar el equilibrio del coche durante toda la curva y entender todos los elementos que contribuyen a las dificultades, ya sea analizando cada viraje en la entrada, el centro y la salida, o incluso dividiéndolo en cinco secciones.
En ese terreno, Hamilton siente que con Santi ha encontrado una conexión inmediata parecida a la que tuvo durante años con Peter Bonnington en Mercedes. “La colaboración entre piloto e ingeniero es muy, muy importante”, dijo Hamilton el jueves en Mónaco. “Siento que Carlo es como mi ‘Bono italiano’. Se lo dije a Bono el otro día. Es un veterano, alguien con mucha experiencia. Es muy tranquilo. Eso es lo que nos permite entrar juntos en mucho detalle. Nuestra comprensión de la parte técnica es algo a tener en cuenta”.
Hamilton también vinculó su progreso a cambios más amplios impulsados por el jefe de equipo, Fred Vasseur. “Lo que la mayoría de la gente no ve es el trabajo que hay que hacer entre bastidores”, dijo. “Fred ha sido fantástico trabajando conmigo y ayudándome, por ejemplo, con los ingenieros”. Después lanzó su valoración más rotunda: “La configuración de ingenieros es un millón de veces mejor que el año pasado”, una mejora que, según dijo, ya está empezando a notarse en su pilotaje.
Ese trabajo no se limitó a reorganizar personas. Hamilton explicó que ha podido recolocarse dentro del equipo y empujar el proyecto hacia una dirección más acorde a lo que necesita. Dijo que había movido “muchas piezas en el tablero”, que ahora tiene “los ingenieros adecuados” y que ya está viendo en el coche actual algunas de las peticiones que hizo el año pasado en el simulador, “como la suspensión, por ejemplo”.
Ferrari, añadió Hamilton, ya tenía todo lo necesario para tener éxito, pero faltaba colocar bien las piezas del puzle. Por eso considera que el cambio de fondo empieza a dar resultado, aunque también avisó de que el proceso está lejos de completarse: el equipo todavía tiene “un largo camino por recorrer” y necesita mejorar “en algunas áreas”, aunque cree que va “por el buen camino”.
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