Lewis Hamilton no usará el simulador de Ferrari antes del GP de Canadá después de concluir tras Miami que la herramienta le ha llevado “en la dirección equivocada” por la falta de correlación entre el trabajo virtual y el comportamiento real del SF-26 en pista.
El giro es relevante porque llega en un momento en el que el simulador se ha vuelto una herramienta esencial en la Fórmula 1 actual, no solo para afinar reglajes sino también para preparar la gestión de la energía eléctrica durante la vuelta. Hamilton, sin embargo, cree que en su caso la preparación previa a Miami empeoró el punto de partida del fin de semana en lugar de mejorarlo.
El piloto de Ferrari explicó que había intensificado su trabajo en el simulador en las semanas previas a la cita de Florida, pero que esa carga extra no se tradujo en rendimiento real. Hamilton dijo a PlanetF1.com y otros medios acreditados tras la carrera que adoptará “un enfoque diferente” porque “la forma en que nos estamos preparando en este momento no me está ayudando”. También resumió el problema con claridad: “Al final, siempre es una cuestión de correlación. Vamos al simulador y luego llegas a la pista, y el coche se siente diferente”.
Su decisión para Montreal es tajante. “No voy a usar el simulador de aquí a la próxima carrera. Seguiré yendo a reuniones en la fábrica y todo lo demás, pero voy a alejarme de él un poco y ver”, señaló. En otra de sus explicaciones, añadió que estuvo “todas las semanas” en el simulador antes de Miami, trabajando de forma constante en esa correlación, pero al llegar al circuito la configuración preparada allí “no funcionaba”.
Hamilton vinculó directamente ese desajuste a un fin de semana en el que volvió a quedar por detrás de Charles Leclerc. En Miami, Ferrari empezó con una base que él considera equivocada, y en un formato sprint corregir el rumbo era todavía más difícil. El británico recordó que solo hay una sesión de entrenamientos libres, que no quieres alejarte demasiado del reglaje con cambios grandes, y que antes de la clasificación “solo tienes seis vueltas para ajustarlo”. Por eso admitió que, “en un mundo ideal”, debería haber arrancado el fin de semana donde estaba Leclerc al inicio.
Ese punto es especialmente sensible dentro de Ferrari porque Leclerc se ha asentado como la referencia interna del equipo. Hamilton había dejado algunas señales moderadamente positivas al comienzo de la temporada, con Australia razonablemente cerca en ritmo a una vuelta y China como su fin de semana más sólido, pero las dudas reaparecieron en Japón y se acentuaron en Miami. Allí terminó sexto solo después de la sanción de 20 segundos a Leclerc, en una carrera además condicionada por los daños sufridos en la primera vuelta tras un toque con Franco Colapinto.
Aun así, Hamilton no situó ese incidente como la raíz del problema. Su lectura principal fue que Ferrari empezó el fin de semana “con el pie equivocado”. También describió el comportamiento del coche como demasiado nervioso en la entrada de curva y con un subviraje muy marcado en mitad del viraje, un equilibrio muy lejos de lo que buscaba.
China es, precisamente, la referencia que ha llevado a Hamilton a cambiar otra vez de método. El siete veces campeón recordó que allí firmó su mejor actuación del año “sin simulador”, porque el calendario no dejó tiempo para volver a Maranello tras Australia. Ahora quiere repetir esa misma fórmula antes de Canadá: mantener el trabajo técnico con el equipo, pero sin pasar por la herramienta virtual.
La decisión abre una duda más amplia en Ferrari. El simulador puede ahorrar tiempo y dinero porque permite probar soluciones sin fabricar piezas ni llevarlas a la pista, pero solo es útil si existe correlación con el túnel de viento, los programas CFD y el coche real. Hamilton ha puesto el foco en ese punto en plena búsqueda de respuestas, y el problema no es solo que Leclerc esté rindiendo mejor, sino que el británico sigue sin encontrar una dirección clara para recortar esa distancia.
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