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Haas se atasca con su mejora en Canadá

Haas cerró la clasificación del GP de Canadá con Oliver Bearman 16º y Esteban Ocon 17º después de un fin de semana en el que su nuevo paquete aerodinámico prometió carga, pero complicó tanto el equilibrio y la confianza del VF-26 que el equipo tuvo que cambiar reglajes sobre la marcha e incluso sacar el coche de Bearman del parc fermé antes de la sprint.

El británico fue el mejor Haas en la parrilla del domingo, pero sin que eso escondiera el problema de fondo. Bearman pasó la Q1 en 12ª posición con un 1:14.449 y luego marcó un 1:14.416 en Q2 para quedarse 16º. Ocon cayó en la primera ronda con un 1:14.845 y saldrá 17º. Con los dos coches ya equipados con la evolución, el resultado confirmó que Haas seguía sin encontrar una ventana clara de funcionamiento en Montreal.

La dificultad venía desde el viernes. Haas solo tuvo una FP1 muy interrumpida por tres banderas rojas para evaluar las piezas nuevas en Gilles Villeneuve, y ese déficit de rodaje condicionó todo el fin de semana sprint. En la clasificación sprint, Ocon fue 14º con 1:14.928 y Bearman 15º con 1:15.197. Al final de esa jornada, el jefe del equipo, Ayao Komatsu, describió el día como “muy duro” y admitió que habían terminado “con más preguntas que respuestas”.

La reacción más visible llegó el sábado por la mañana. Para intentar meter el VF-26 en una ventana mejor, Haas rompió el parc fermé del coche de Bearman, renunció a su 15ª plaza de salida y le hizo arrancar la sprint desde el pit-lane. El cambio alivió parte del problema, pero no lo resolvió: Bearman solo pudo terminar 18º en la carrera corta antes de clasificarse 16º para el gran premio.

Después de la sesión, Bearman resumió la mejora como un arma de doble filo. El piloto de Haas explicó que el equipo había estado “persiguiéndose la cola todo el fin de semana” y que “el rendimiento está ahí, pero las características del coche se han vuelto realmente muy difíciles”. Según dijo, la clasificación fue el primer momento en el que pudo atacar de verdad, y justo entonces aparecieron “muchos bloqueos del tren delantero”. También describió el dilema del coche: cuando Haas buscaba más docilidad, las entradas en curva se volvían problemáticas; cuando endurecía el reglaje para ganar rendimiento, desaparecía la confianza. “Estamos equilibrándolo todo en el filo de la navaja”, vino a resumir.

Ocon encontró el mismo patrón al otro lado del garaje, con el agravante de tener que adaptarse muy deprisa a un coche distinto. El francés explicó que “cambiamos completamente el coche justo antes de la clasificación, así que no fue fácil coger sensaciones” y que con el monoplaza actualizado “solo tienes tres o cuatro vueltas para acostumbrarte a todo”. También sostuvo que la evolución iba en la dirección correcta, pero que era “muy diferente de pilotar”, demasiado para ensamblarlo todo en una sesión tan corta.

El balance inmediato fue pobre en posiciones, pero Montreal dejó a Haas algo más útil que una simple decepción. Komatsu afirmó al final del sábado que el equipo ya había empezado a aislar la causa de varios de sus problemas en curva y, sobre todo, que “la carga aerodinámica está llegando”. Eso convierte el fin de semana canadiense en una pista técnica para el desarrollo del VF-26, aunque en lo deportivo la consecuencia fue clara: Haas se quedó atrapado al fondo de la parrilla mientras intentaba entender una mejora que todavía no sabe explotar.