El Consejo Mundial del Deporte del Motor de la FIA ha ratificado en Macao un cambio profundo en la futura normativa de motores de Fórmula 1 para 2027 y 2028, al devolver más peso al motor de combustión para evitar que la era 2026 lleve a coches sin energía en recta y a una gestión artificial de las vueltas de clasificación y de carrera.
La decisión rompe con el planteamiento casi 50/50 entre potencia térmica y eléctrica previsto como base de la nueva generación híbrida. El nuevo paquete fija una transición escalonada: la potencia máxima del motor de combustión pasará de 400 kW en 2026 a 420 kW en 2027 y a 450 kW en 2028, mientras que el caudal de combustible subirá un 5% en 2027 y un 13% en 2028. Al mismo tiempo, la MGU-K quedará limitada a 300 kW en modo estándar, frente a los 350 kW previstos inicialmente, y la capacidad máxima de recuperación de energía aumentará de 350 kW a 375 kW en 2027 y a 400 kW en 2028.
En la práctica, la FIA se aleja de la idea de que la nueva F1 dependa en la misma medida de la batería y del motor térmico. El reparto de potencia pasará así a 58/42 en 2027 y a 60/40 en 2028 a favor de la combustión. La parte eléctrica no desaparece como herramienta de ataque, porque el reglamento mantendrá un Overtake Mode capaz de liberar 350 kW en fases de duelo, aunque el uso normal de la MGU-K quede por debajo de esa cifra.
El giro llega después de reuniones urgentes entre la FIA, Formula One Management, los equipos y los fabricantes Ferrari, Mercedes, Renault, Honda, Audi y Red Bull-Ford, provocadas por simulaciones realizadas al inicio de la temporada 2026. Esos trabajos encendieron la alarma por el riesgo de “clipping”, el escenario en el que los coches agotan la energía de la batería en plena recta y obligan al piloto a levantar para recargar.
La preocupación iba más allá del espectáculo en carrera. Con el enfoque inicial, también existía el temor de que los pilotos no pudieran completar una vuelta de clasificación totalmente a fondo sin gestionar la energía de forma artificial. La intención de la FIA con este reequilibrio es preservar el carácter de una vuelta lanzada y evitar que el rendimiento dependa de tener que ahorrar batería en los tramos de máxima aceleración.
Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, subrayó tras la aprobación que “el diálogo y la colaboración continuos son esenciales para garantizar que la normativa responda a las necesidades del deporte, de sus pilotos y de sus aficionados”. Ben Sulayem añadió que “los debates sobre futuros conceptos de unidades de potencia, incluidos motores V8 alimentados por combustibles sostenibles, demuestran la voluntad de todas las partes de participar en la construcción del próximo capítulo de este deporte”.
La ratificación de Macao da forma oficial a una corrección de rumbo que afecta al núcleo técnico de la próxima F1 y deja claro que la categoría ha priorizado que los coches puedan correr y clasificar a fondo antes que mantener intacto el equilibrio eléctrico planteado al inicio del ciclo reglamentario.
© Jonathan Borba