Los inversores daneses Henrik Lyngbye Pedersen y Mathias Lyngbye Villadsen han lanzado el proyecto Circuit of Denmark, una inversión de 3.800 millones de coronas danesas para transformar Padborg Park en un trazado con ambición de lograr la licencia FIA Grade 1 y llevar algún día la Fórmula 1 a Dinamarca.
El plan sitúa el nuevo circuito en Padborg, junto a la frontera con Alemania, sobre la base de la instalación actual. El diseño, encargado a Wurz Design, el estudio del ex piloto de Fórmula 1 Alexander Wurz, prevé un recorrido de 6,006 kilómetros, 18 curvas y capacidad para unos 100.000 espectadores.
La propuesta devuelve al primer plano una aspiración que parecía apagada desde el fracaso del proyecto de carrera urbana en Copenhague. Aquel plan se vino abajo en 2020 pese a unas conversaciones avanzadas con la Fórmula 1 y al apoyo de la FIA, y una iniciativa anterior liderada por el exministro danés Helge Sander también terminó cayéndose cuando desapareció el respaldo político.
Esta vez, sin embargo, el proyecto sigue en una fase muy temprana. Aunque sus promotores lo presentan como un circuito preparado para aspirar a la Fórmula 1 a largo plazo, por ahora no cumple todavía los requisitos de homologación necesarios para albergar un gran premio, y siguen en marcha las conversaciones para adquirir los terrenos adicionales que necesita la ampliación.
Rebecca Palmberg Steele, directora del proyecto Circuit of Denmark, defendió la elección de Padborg por su valor estratégico. “El circuito estará situado en un lugar que actúa como puerta de entrada a Europa, y este proyecto tiene el potencial de impulsar tanto el deporte como el mundo empresarial y la comunidad local”, dijo a Børsen. En otras declaraciones recogidas por la prensa danesa, añadió que en el norte de Europa falta “una fuerza motriz internacional capaz de atraer al resto de Europa” y también “un verdadero hogar para el automovilismo” que ayude a liberar el talento existente en la región.
Sander recibió la nueva propuesta con entusiasmo, pero también rebajó las expectativas sobre los plazos y la viabilidad. El exresponsable del anterior intento de llevar la F1 al país dijo a Ekstra Bladet que “el camino aún es largo” y avisó de que el proyecto tendrá que superar obstáculos importantes, desde las restricciones municipales y estatales sobre dónde se puede construir hasta una cuestión más de fondo: si Padborg encaja en la estrategia actual de la Fórmula 1, cada vez más volcada en circuitos vinculados a grandes ciudades de destino.
Esa es la tensión central del plan: Dinamarca vuelve a tener sobre la mesa un proyecto privado de gran escala para entrar en el calendario, pero antes de pensar en un gran premio deberá demostrar que puede convertir una idea ambiciosa en un circuito homologable y políticamente viable.
© Jonathan Borba