Carlos Sainz Jr. prevé decidir su futuro para 2027 entre el parón veraniego y la evaluación del gran paquete de Williams para el GP de Azerbaiyán, una prueba que puede marcar si tiene sentido seguir en el proyecto o buscar salida.
La clave es simple: su opción de continuidad depende de que Williams enseñe una mejora real de rendimiento. El equipo esperaba dar un paso adelante con el reglamento de 2026, pero el FW48 no ha respondido como se esperaba. Tras un invierno prometedor y después de atraer a Sainz para 2025 con la idea de progresar hacia la zona alta, el coche ha arrastrado problemas de peso, falta de carga aerodinámica y una línea de desarrollo que no ha funcionado, hasta devolver al equipo a la parte baja de la parrilla.
Esa frustración quedó expuesta en Silverstone. Carlos Sainz Jr., tras el GP de Gran Bretaña, advirtió que “tenemos que averiguar cuanto antes qué va mal en el coche y por qué la mejora no ha funcionado”. El mensaje reforzó la sensación de que las próximas semanas serán decisivas para valorar si Williams todavía puede ofrecerle el salto competitivo que le prometió.
Dentro del equipo también se asume esa presión. James Vowles, jefe de Williams, reconoció tras Silverstone que entiende la frustración del español y que ahora deben demostrarle en un plazo razonable que pueden corregir el rumbo. Al mismo tiempo, sostuvo que Sainz quiere dejar su huella en el proyecto, lo que mantiene abierta la posibilidad de seguir si el coche responde.
El problema para Sainz es que sus alternativas tampoco aparecen despejadas. Audi, uno de los destinos que ya estuvo sobre la mesa antes de que eligiera Williams, insiste en público en que no planea tocar su alineación. Mattia Binotto, consejero delegado de Audi, defendió recientemente que el equipo tiene “una gran pareja de pilotos” y rechazó la idea de que su estructura actual necesite un cambio inmediato.
La otra vía realista vuelve a ser Alpine, pero también con condiciones. Pierre Gasly tiene contrato hasta 2027, así que una llegada de Sainz solo sería viable si Franco Colapinto no convence lo suficiente como para conservar su asiento. Steve Nielsen, director general de Alpine, explicó durante el fin de semana de Silverstone que el argentino empezó despacio, pero que ha ido mejorando. “Está mejorando. Este año ha tenido buenas carreras también. Miami y China fueron buenas, y está avanzando de forma constante. Creo que se está ganando ese asiento por su rendimiento. Y cuando llegue el momento, tomaremos una decisión”, dijo. Nielsen dejó aún más claro el criterio del equipo: “Si es lo bastante bueno, se queda. Si no, hay opciones mejores. Así es la F1”.
Ese escenario convierte la decisión de Sainz en algo más complejo que una simple renovación. Williams sigue siendo la opción que controla de forma más directa, porque ahí todo depende de si el coche da por fin el salto prometido. Fuera de Grove, en cambio, cada puerta está sujeta a la evaluación de otro equipo sobre sus propios pilotos.
Aun así, el caso no se limita a Williams, Audi y Alpine. La situación de Max Verstappen también puede alterar el tablero, porque la información publicada en las últimas semanas sitúa a Red Bull con Sainz como una posible solución de transición para 2027 si se produce una vacante y su plan principal no sale adelante. Eso eleva aún más el peso de la decisión del madrileño, que amenaza con convertirse en una de las piezas que ordenen el mercado de pilotos de 2027 en cuanto Williams demuestre, o no, que todavía puede ofrecerle un futuro competitivo.
© Jonathan Borba