Cadillac cerró el GP de Hungría de 2026 con otro doble abandono por averías, el segundo de este tipo para el equipo en su temporada de debut, después de que Sergio Pérez se retirara tras 48 vueltas por una rotura de suspensión y Valtteri Bottas quedara fuera a las 13 por un incendio en los frenos.
El caso de Pérez volvió a golpear uno de los puntos más sensibles del proyecto. El mexicano explicó el domingo por la noche que “la suspensión se rompió sin más en la curva 5” y que la rueda delantera izquierda empezó a vibrar de repente, hasta el punto de no poder mantener la trazada y acabar fuera de pista. Aun así, consiguió regresar por la escapatoria y llevar el coche al pit lane, aunque, según dijo, era imposible seguir con ese daño.
Bottas abandonó mucho antes y de una forma todavía más alarmante. El finlandés aseguró que perdió por completo la capacidad de frenada cuando el sobrecalentamiento desembocó en fuego dentro del sistema. “Ya no tenía nada de freno”, dijo Bottas, que añadió que sospecha que ardieron los conductos de freno. Sin frenada disponible, tuvo que usar el muro para detener el coche.
Lo más preocupante para Cadillac es que ese problema apareció pese a haber llevado una solución nueva a Budapest. Bottas explicó que el equipo había introducido un nuevo conducto de freno para ventilar mejor los frenos delanteros, pero admitió que no bastó. “Obviamente necesitamos todavía más flujo de aire. Eso se ha visto en Hungría”, dijo, al describir unas condiciones extremas en un circuito de exigencia muy alta para los frenos.
La repetición de estos fallos ha dejado de parecer un coste asumible de aprendizaje. Pérez calificó la situación como “más que preocupante” y reconoció que, aunque en un equipo nuevo se esperan problemas hasta cierto punto, resulta frustrante que esté ocurriendo ya tantas veces. Bottas, por su parte, subrayó que era ya la segunda vez que el segundo coche del equipo se quedaba fuera por un daño de suspensión, una señal de que Cadillac tiene localizado el área crítica pero no la ha resuelto.
Eso es lo que da más peso al resultado de Budapest. Cadillac llega al parón veraniego como el único equipo de la parrilla que sigue sin sumar puntos en el Mundial y, tras la gran actualización de Aston Martin, convertido además en el nuevo farolillo rojo. En la clasificación de Hungría se quedó a 2,6 segundos del mejor tiempo, y ahora necesita que estas semanas sirvan para algo más que contener daños. Pérez aseguró que el equipo usará la pausa estival para eliminar “todas estas debilidades” y dejó claro que ese trabajo será decisivo para medir hasta dónde puede evolucionar Cadillac en la segunda mitad del año.
© Jonathan Borba