Audi se marcha al parón veraniego de 2026 en Fórmula 1 con un impulso real en pista, pero también con una limitación clara: tras encadenar tres resultados seguidos en los puntos, el equipo admite que no espera una gran mejora de su unidad de potencia hasta 2027.
El último paso llegó en Hungaroring, donde Nico Hülkenberg fue noveno y aseguró el tercer top 10 consecutivo de la marca. La racha había empezado con los dos octavos puestos de Gabriel Bortoleto en Silverstone y Spa, una secuencia que permitió a Audi subir a la octava plaza del campeonato con 12 puntos, uno más que Williams, mientras Haas, séptimo con 21, entra ya en el radar.
Allan McNish, director de carreras de Audi, dejó claro tras Hungría que el equipo llega al descanso "con buenas sensaciones". También insistió en que el rendimiento puro del coche ha superado lo que esperaba. "En última instancia, creo que el ritmo puro es mejor de lo que esperaba", dijo McNish en el GP de Hungría. "No habría pensado que seríamos tan rápidos y tan consistentemente rápidos".
Ese repunte contrasta con el arranque del año. McNish explicó en Bélgica que, después de Australia, Audi enlazó siete fines de semana sin puntuar, en una primera fase marcada por problemas de fiabilidad y una ejecución irregular. Según su balance, desde Canadá el equipo empezó a controlar mejor esas debilidades y desde Mónaco ya estaba rondando la zona de puntos. En Hungría resumió esa evolución con otro dato que considera significativo: Audi está entrando "regularmente" en Q3 y consiguiendo "regularmente" puestos de top 10 en carrera.
La mejora, sin embargo, no cambia el principal cuello de botella del proyecto. Durante el fin de semana húngaro, McNish confirmó que la siguiente actualización importante de la unidad de potencia llegará "el próximo año". La modificación introducida en Barcelona mediante el sistema ADUO fue, en sus palabras, "una pequeña adaptación", centrada sobre todo en la manejabilidad, mientras que "las partes más grandes son para 2027".
La decisión responde tanto al tamaño del déficit actual como a la gestión de recursos dentro del límite presupuestario. McNish explicó que el equipo debe equilibrar cuándo introducir mejoras de chasis y de motor y dónde gastar el dinero, porque no puede invertirlo todo de golpe si quiere sostener el desarrollo durante varias temporadas. Por eso, aunque Audi sí seguirá evolucionando el R26 en la segunda mitad del año, el gran salto del motor queda aplazado.
En términos competitivos, esa combinación de progreso y carencia define ahora mismo la posición de Audi en la parrilla. McNish situó al equipo en una pelea directa con Racing Bulls, con un nivel "muy similar": Racing Bulls conserva una pequeña ventaja a una vuelta, mientras Audi se ve más fuerte en ritmo de carrera. Con Alpine descolgándose de esa lucha de la zona media, el objetivo inmediato pasa por instalarse de forma estable en ese grupo y empezar a convertir la velocidad en puntos con más frecuencia.
Mattia Binotto, jefe del proyecto de Audi, encuadró ese escenario dentro de un plan más largo. "Vamos según el calendario que nos habíamos marcado y, de acuerdo con los objetivos definidos hasta ahora, todo se está desarrollando como esperábamos", dijo. Binotto aseguró que, en términos de chasis, Audi es ya "la cuarta o quinta fuerza" de la parrilla, y mantuvo el diagnóstico de que la mayor brecha sigue estando en el motor.
Esa diferencia explica por qué el parón llega con una lectura doble para Audi: los resultados por fin acompañan a un coche más competitivo de lo previsto, pero el margen para dar el siguiente paso inmediato es limitado. La referencia interna sigue siendo 2030, el año en el que la marca quiere estar en posición de pelear por el título, y el avance de este primer tramo de temporada refuerza la idea de que el chasis ya le ha permitido acercarse al centro de la parrilla mientras espera una unidad de potencia capaz de sostener esa ambición.
© Spencer