© Jonathan Borba

Aston Martin estrena mejora con dudas en Hungría

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Aston Martin estrenó en los Libres 1 del GP de Hungría un AMR26 profundamente revisado, pero su debut quedó marcado por la rotura de la suspensión trasera izquierda del coche de Lance Stroll, mientras Fernando Alonso sostuvo el primer balance con un 13º puesto a 2.475 segundos del mejor tiempo.

La escudería llegó al Hungaroring con su primera gran evolución del año, descrita como un coche casi nuevo y con hasta 16 piezas actualizadas. El punto de partida era muy delicado, después de venir de una desventaja de más de un segundo respecto a Cadillac y de moverse en carreras recientes alrededor de cuatro segundos por vuelta por detrás de la referencia, así que el objetivo inicial era entender el paquete y comprobar si había una base más competitiva.

En ese primer contacto, las señales no fueron malas. Alonso y Stroll salieron a pista desde el inicio y encadenaron vueltas sin necesidad siquiera de una instalación previa para verificar sistemas. Durante la primera parte de la sesión, ambos se movieron a un ritmo comparable al de la zona media, una imagen más alentadora que la de las diez citas anteriores.

El problema llegó con algo más de 20 minutos por disputarse. A la salida de la curva 2 y en la entrada de la 3, el Aston Martin de Stroll sufrió la rotura de la suspensión trasera izquierda y el canadiense perdió el coche en un trompo violento. Pudo controlarlo lo suficiente como para evitar el muro y detenerse en la escapatoria, pero su sesión terminó ahí tras solo 11 vueltas. Aston Martin explicó después: “Lance tuvo que detener el coche por un presunto problema en la suspensión trasera izquierda”.

La avería era especialmente sensible porque esa zona del coche había sido modificada para este fin de semana. Stroll acabó 21º, a 4.396 segundos del mejor registro de la sesión, y la bandera roja cambió por completo el tono del estreno de un paquete que hasta entonces había ofrecido una primera impresión razonable.

Cuando la pista se reabrió con 16-17 minutos por delante, Aston Martin envió de inmediato a Alonso para su primera tanda con neumáticos blandos. El español evitó los pianos durante sus vueltas rápidas y también reportó vibraciones a lo largo de la sesión, pero pudo completar el programa y cerrar el FP1 con un mejor tiempo de 1:21.550.

Ese 13º puesto no resuelve por sí solo el potencial real del nuevo coche, pero sí deja una señal de progreso frente a fines de semana recientes. La cuestión que ahora domina el resto del Gran Premio es otra: si la rotura de una suspensión recién revisada fue un caso aislado o un problema capaz de condicionar que la mejora del AMR26 pueda traducirse en rendimiento real.

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