George Russell se retiró en la vuelta 30 del GP de Canadá 2026 cuando lideraba la carrera por un fallo catastrófico de batería en su Mercedes, y ese vuelco en Montreal dejó a Andrea Kimi Antonelli aún más al frente de Mercedes y del Mundial tras sumar su cuarta victoria consecutiva.
El golpe fue especialmente duro por cómo se había desarrollado el fin de semana del británico. Russell había marcado la pole de la Sprint, ganó esa carrera corta y luego logró también la pole del Gran Premio, esta vez por 0,068 segundos sobre Antonelli. Todo apuntaba a un duelo directo entre los dos Mercedes por la victoria, pero la avería en el W17 acabó con la opción de Russell y abrió de par en par la puerta para que su compañero ampliara la diferencia en la general a 43 puntos después de solo cinco pruebas.
La lectura más contundente la hizo el propio Russell nada más bajarse del coche. El piloto de Mercedes asumió que el campeonato se ha inclinado claramente hacia el lado del italiano: “Ahora mismo, es suyo para perderlo”. En esa misma línea, también señaló que Antonelli es ya “el principal favorito” para ganar el título de 2026, una valoración significativa dentro de un equipo en el que el orden interno empieza a parecer cada vez menos ambiguo.
Ese cambio de percepción no llega solo por el abandono de Canadá, sino por el arranque de Antonelli. Con 19 años, el italiano ha ganado cuatro de las cinco primeras carreras del año y ha construido una ventaja que ya no se explica como una racha aislada. Montreal reforzó la sensación de que Mercedes tiene ahora mismo a su referencia deportiva en el otro lado del garaje.
Dentro del equipo, sin embargo, el mensaje público fue de respaldo total a Russell y de rechazo a dar por cerrada la pelea. Bradley Lord, director adjunto de Mercedes, dijo en el podcast Silver Arrows Radio que “no fue absolutamente culpa de George; pilotó de forma brillante durante todo el fin de semana” y añadió que habría sido “un más que merecido ganador del Gran Premio” después de firmar dos poles y la victoria en la Sprint. La frustración en Mercedes era evidente porque, mientras un coche ganaba, el otro dejaba escapar una gran cantidad de puntos sin que el piloto pudiera evitarlo.
Toto Wolff, jefe del equipo Mercedes, fue más allá al discutir la idea de que Russell haya quedado fuera de la lucha. Wolff reconoció la decepción del británico, pero insistió en que “todavía quedan 17 carreras” y defendió su capacidad para responder. “Si tuviera que elegir al piloto de este paddock con más resiliencia y determinación, sería George”, dijo, subrayando que el resultado de Canadá no cambia su confianza en que siga siendo un aspirante real.
No todo el paddock interpretó del mismo modo las palabras de Russell. Christian Fittipaldi, ex piloto de F1, entendió su reacción como una señal de rendición más que como una forma de trasladar presión al líder. Para Fittipaldi, ese discurso sonó a que Russell estaba “tirando la toalla”, aunque llegara en caliente y con la frustración lógica de haber perdido una victoria casi segura.
Ahí está ahora el centro de la historia en Mercedes. Canadá no solo privó a Russell de un triunfo que parecía a su alcance, sino que aceleró la sensación de que Antonelli ya manda en la lucha interna y en el campeonato. Aun así, la respuesta del equipo deja claro que en Brackley no quieren aceptar todavía que la batalla por el título 2026 haya quedado reducida a defender la ventaja del joven italiano.
© Jonathan Borba