Andrea Kimi Antonelli abre el Gran Premio de Bélgica, décima cita de la temporada 2026 y primer acto del último doblete antes del parón veraniego, con solo 25 puntos de margen sobre George Russell tras el giro que dio el Mundial en Silverstone.
La presión sobre el líder ha crecido en apenas una carrera. Russell terminó segundo en el Gran Premio de Gran Bretaña y recortó de forma notable la ventaja de su compañero en Mercedes después de nueve rondas. Lewis Hamilton se mantiene también en la pelea a 32 puntos del liderato, mientras Charles Leclerc completa el top 4 a 71, en una clasificación que llega mucho más comprimida a Spa de lo que parecía hace solo unas semanas.
Ese cambio ha reactivado también el pulso entre Mercedes y Ferrari. La escudería italiana ha ganado dos de las tres últimas carreras, primero con la primera victoria de Hamilton vestido de rojo en Barcelona y después con el triunfo de Leclerc en Silverstone. Spa parecía sobre el papel una pista más favorable para los coches con motor Mercedes, pero esa lectura ha perdido solidez después de que el Ferrari SF-26 sorprendiera en Silverstone hasta el punto de que la propia previa italiana resumiera que había “sorprendido a todos”.
Por eso, la carrera belga se presenta como una de esas citas en las que cualquier pronóstico llega con fecha de caducidad. El análisis previo incluso consideraba poco útil aventurar un favorito si luego la pista puede desmentirlo, una sensación lógica en un fin de semana que mezcla el repunte de Ferrari con la necesidad de Mercedes de defender su iniciativa en el campeonato.
Spa añade además su propia dosis de inestabilidad. El trazado belga, con 7,004 kilómetros por vuelta, 44 giros y una distancia total de 308,052 kilómetros, suele castigar cualquier lectura demasiado simple, y la previsión apunta a una probabilidad significativa de lluvia durante los tres días de actividad. En un circuito tan sensible a los cambios de condiciones, el equilibrio entre rendimiento puro y capacidad de reacción puede pesar tanto como la velocidad.
Eso deja a Antonelli ante una prueba especialmente relevante antes del descanso estival. El líder llega a Bélgica con el campeonato todavía en sus manos, pero ya bajo la necesidad de frenar la remontada de Russell y de confirmar si Mercedes puede sostener su ventaja técnica y competitiva frente al resurgir de Ferrari.
© Jonathan Borba