Fernando Alonso llegó al Gran Premio de Canadá con una defensa frontal de su nivel en mitad del desastroso inicio de 2026 de Aston Martin: “No mido nada, soy el mejor”, dijo el español, antes de añadir que no tiene “nada que demostrar” pese a seguir sin puntos con un AMR26 claramente por detrás.
El mensaje de Alonso apuntó directamente al coche, no al piloto. A sus 44 años, se presentó en Montreal después de una primera parte de temporada en la que Aston Martin no ha dado el salto esperado y en la que el AMR26 se ha mostrado demasiado lento y vulnerable en términos técnicos. En ese contexto, el propio Alonso llegó a describir sus fines de semana como una pelea “con armas romas”.
Cuando le preguntaron cómo valoraba sus actuaciones en un año tan complicado, su respuesta fue tajante: “No mido nada, soy el mejor”. Y remató la idea con otra frase igual de directa: “No necesito demostrar nada, no necesito sentir nada para creer que estoy al nivel correcto”.
Alonso explicó que su referencia no está ahora mismo en los resultados de la Fórmula 1, sino en lo que sigue siendo capaz de hacer al volante de otros coches. “Si voy a una pista de karting y no soy el más rápido, entonces me preocuparé. Si me subo a un GT y no soy el más rápido, entonces me preocuparé”, dijo. “Mientras hago eso, sigo siendo el más rápido, así que cuando llego a un fin de semana de Fórmula 1, es solo cuestión de tiempo que tenga un coche mejor”.
Esa confianza contrasta con la realidad competitiva de Aston Martin, pero encuentra apoyo en algunos detalles de sus carreras. Incluso con un monoplaza débil, Alonso ha seguido destacando en las primeras vueltas de este año: pasó del 17º al 10º al final de la vuelta inicial en Australia, del 18º al 9º en China antes de caer después al 10º, y del 19º al 15º en Canadá antes de retirarse por un problema con el asiento.
Pedro de la Rosa, embajador de Aston Martin, reforzó esa lectura tras la cita canadiense. “Adelanta coches y se tira por huecos que no existen”, dijo sobre Alonso. Según de la Rosa, el asturiano está “sacando el máximo de un coche con limitaciones en muchos aspectos” y lo hace, además, con un monoplaza que es “20 km/h más lento” que sus rivales en recta.
De la Rosa sostuvo que ahí sigue estando la diferencia de Alonso: la lectura inmediata del caos de la primera vuelta, la rapidez para poner los neumáticos en temperatura y la valentía para atacar espacios mínimos antes del contacto. En una temporada en la que Aston Martin no ha materializado el salto que esperaba, esa es también la base del argumento de Alonso: su nivel, insiste, no ha bajado; lo que necesita es un coche que le permita demostrarlo en la clasificación y en carrera.
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