© Jake Archibald from London, England

Verstappen validó a Red Bull ganando en Barcelona

Max Verstappen ganó el GP de España de 2016 en su debut con Red Bull con 18 años y 228 días, una victoria que le convirtió en el ganador más joven de la historia de la Fórmula 1 y justificó de inmediato la polémica decisión del equipo de subirle en lugar de Daniil Kvyat.

Aquel movimiento había sacudido el paddock apenas cuatro carreras después del inicio de la temporada. Red Bull devolvió a Kvyat a Toro Rosso tras un arranque accidentado de 2016 y, según el relato neerlandés de la época, después de que hubiera gastado su “último crédito” al “torpedear” el Ferrari de Sebastian Vettel en Sochi. Verstappen llegó así a Barcelona bajo presión, pero respondió desde el primer momento.

En el Circuit de Barcelona-Catalunya se adaptó con rapidez al RB12. En los libres del viernes se quedó a menos de dos décimas de Daniel Ricciardo, fue más rápido que su nuevo compañero en el último entrenamiento y luego se clasificó cuarto, solo por detrás de los dos Mercedes y del propio Ricciardo.

La carrera cambió en la primera vuelta, cuando Lewis Hamilton y Nico Rosberg chocaron en la curva 4 y quedaron fuera. Ese incidente abrió una oportunidad inesperada para Red Bull y Ferrari, pero Verstappen todavía tenía que convertirla. Mientras Ricciardo heredó la cabeza de carrera en el primer tramo, el equipo colocó al australiano en una estrategia de tres paradas y a Verstappen en una de dos, una decisión que le llevó al liderato en la vuelta 38.

Desde ahí empezó la parte decisiva de su debut. Kimi Räikkönen se convirtió en su perseguidor directo y Verstappen tuvo que sostener la presión durante las últimas 22 vueltas, a menudo con menos de un segundo de margen. Lo hizo sin errores, controlando unos neumáticos ya muy castigados hasta cruzar primero la meta y convertirse también en el primer neerlandés en ganar un gran premio.

Después de la carrera, Max Verstappen, piloto de Red Bull Racing, admitió su sorpresa por lo que acababa de lograr. “Es increíble, no podía creer que fuera liderando”, dijo. También explicó que su objetivo era mucho más prudente: “Apuntaba al podio, pero ganar directamente es una sensación increíble”. En las últimas vueltas, añadió, incluso sufrió físicamente: “En las últimas vueltas tuve un poco de calambre. Me estaba emocionando mucho, no podía creerlo”.

Diez años después, Barcelona sigue marcando el momento en que una apuesta agresiva de Red Bull dejó de parecer arriesgada para convertirse en un acierto inmediato. Aquella victoria no solo confirmó el ascenso de Verstappen sobre Kvyat, sino que abrió una trayectoria que hoy suma cuatro títulos mundiales y 71 triunfos con Red Bull.