Charles Leclerc convirtió un fin de semana que se había torcido en Silverstone en su primera victoria desde el GP de Estados Unidos de 2024 después de cambiar el reglaje de su Ferrari SF-26 entre el sprint y la clasificación.
El monegasco parecía atascado tras terminar quinto en el sprint, a 12,6 segundos de Kimi Antonelli. Pero el viernes por la noche revisó los datos y detectó varios ajustes que, a su juicio, no encajaban con su estilo de pilotaje. Ferrari aplicó esos cambios antes de la clasificación y el impacto fue inmediato: Leclerc pasó a ser segundo en parrilla, a solo 0,175 segundos de la pole de Antonelli, antes de rematar la transformación con la victoria el domingo.
Leclerc explicó a los medios, entre ellos RacingNews365, que no se trató de una lectura evidente de la telemetría. “Vi algunas cosas en los datos el viernes por la noche y pensé que quizá no encajaban con mi estilo de conducción”, dijo. “Cambiamos esas pequeñas cosas del sprint a la clasificación, y fue mucho mejor”.
También dejó claro que el salto no nació de una solución obvia. “Este tipo de cambio no es tan blanco o negro”, señaló. “No miras simplemente los datos y dices: ‘Dios mío, esto es exactamente lo que tenemos que cambiar’”. Según Leclerc, fue “una mezcla de intuición y sensaciones”, una dirección que acabó siendo “muy exitosa” para él.
La victoria llegó en un momento especialmente delicado de su temporada. Leclerc no ganaba desde Austin 2024, había atravesado todo 2025 sin triunfos y tampoco había vencido en las ocho primeras rondas de 2026. Además, llegó a Silverstone 46 puntos por detrás de su compañero de Ferrari, Lewis Hamilton, que ya había ganado en España.
Ese contexto hacía todavía más relevante su reacción en Gran Bretaña, sobre todo después de un tramo reciente muy duro. Canadá había sido uno de los puntos más bajos de su trayectoria: allí fue octavo en clasificación, terminó muy lejos de Hamilton y él mismo definió aquel fin de semana como el más duro de su carrera.
En carrera, Leclerc construyó una ventaja de más de 20 segundos, en buena parte favorecido por los problemas de fiabilidad tardíos de Antonelli. Un safety car provocado por el accidente de Max Verstappen volvió a juntar al grupo, pero el piloto de Ferrari resistió hasta meta y ganó por 0,427 segundos sobre George Russell, sellando así la novena victoria de su carrera.
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