Cadillac cerró el Gran Premio de Gran Bretaña con sus dos coches en meta por primera vez tras tres abandonos consecutivos, una señal de recuperación clara en Silverstone después de que Sergio Pérez fuera 15º y Valtteri Bottas 17º al término de las 52 vueltas.
El contraste con la carrera anterior en Austria fue rotundo. Allí, tanto Pérez como Bottas tuvieron que regresar al pit lane tras solo cuatro vueltas, con los frenos "en llamas", en un doble abandono que había expuesto de forma severa los problemas del equipo.
En Silverstone, en cambio, Cadillac no solo completó la distancia completa, sino que también mostró un ritmo más sólido con el paquete de mejoras introducido la semana anterior. Pérez remontó desde la 20ª posición de la parrilla hasta la 15ª, mientras Bottas pasó de la 18ª a la 17ª, en una carrera que dejó al equipo más cerca de la zona baja de la mitad de parrilla que del papel de mero colista.
Pérez, piloto de Cadillac, describió la prueba como "probablemente una de nuestras mejores de la temporada". El mexicano explicó que "hicimos una salida muy buena" y que estuvieron "luchando por mantener detrás al Haas". También apuntó a lo que falta para dar el siguiente paso: "Todavía hay trabajo por hacer, pero tenemos que seguir apretando y ojalá el próximo paquete de mejoras nos haga subir. Con un poco más de velocidad estaremos realmente en la pelea con los equipos de la zona media y podremos empezar a competir de verdad".
Bottas puso el acento en la fiabilidad recuperada y en el valor de haber completado por fin una carrera entera con las novedades del coche. "Lo más importante es que terminamos la carrera por primera vez después de tres pruebas con abandonos, lo cual es positivo", dijo el finlandés. "También es la primera distancia de carrera que completamos con las mejoras, así que podemos aprender mucho de ambos coches sobre cómo optimizar el paquete de cara al futuro".
El finlandés también vio señales en el ritmo puro. "Creo que hemos mejorado nuestro ritmo general", afirmó. "Por momentos, sobre todo con el neumático duro, parecía que estábamos un poco más cerca de la zona media mientras manteníamos un buen margen sobre Aston durante toda la carrera".
El jefe del equipo, Graeme Lowdon, en un comunicado de Cadillac, dijo que la escudería mostró "resiliencia" al final de un "doblete muy difícil" y fue más allá del simple hecho de ver la bandera a cuadros. Según Lowdon, ambos coches tuvieron "el ritmo para rodar cómodamente por delante de los Aston y competir con los Haas", una valoración que refuerza la idea de que las mejoras estrenadas en Austria han empezado a mover a Cadillac fuera del grupo de puros rezagados, aunque el equipo siga sin estrenar su casillero de puntos.
© Jonathan Borba