Max Verstappen salió del Gran Premio de Gran Bretaña con un aviso mucho más serio que un simple abandono: después de otro fallo a alta velocidad que él mismo calificó de “superpeligroso”, su confianza en Red Bull parece quebrarse justo cuando Mercedes y McLaren cierran públicamente la puerta a ficharle.
El neerlandés iba camino del podio en Silverstone hasta que su carrera terminó en la vuelta 48, en Stowe. Después explicó que el problema tuvo el mismo efecto que su accidente en la clasificación de Austria, aunque por una causa distinta: “Al entrar en la curva, el alerón trasero no se estaba fijando del todo y pierdes muchísima carga aerodinámica, así que haces un trompo y te sales de la pista”.
La gravedad del episodio no estuvo solo en el resultado. Verstappen advirtió que el fallo le dejó expuesto en una zona de alta velocidad por segundo fin de semana consecutivo. “En ese punto es superpeligroso, porque de verdad puedes hacerte daño, dos veces. Tuve suerte en Austria, tuve suerte aquí, pero por eso llega un momento en que te hartas por completo”, dijo el piloto de Red Bull Racing tras la carrera.
Su frustración en Silverstone ya venía de antes. Después de clasificarse séptimo, por detrás de su compañero Isack Hadjar, Verstappen resumió la situación con dureza: “Es vergonzoso, es malo”. Su crítica iba dirigida al RB22 más que a su propia vuelta, por los problemas de equilibrio y rendimiento del coche. También reveló un desacuerdo con el equipo sobre la respuesta al sábado: quería salir desde el pit lane para cambiar algo en el coche, pero Red Bull no aceptó esa petición. Cuando le preguntaron por qué, respondió: “No lo sé”. Luego añadió: “Quizá ellos confiaban en poder arreglarlo, yo no”.
El jefe del equipo, Laurent Mekies, asumió la responsabilidad tras el abandono del domingo. “Tiene razón en no estar contento”, dijo. Mekies admitió además la dimensión del problema para el piloto: “Es muy desagradable para los pilotos que el coche les falle en curvas de alta velocidad en dos carreras consecutivas, aunque sea por dos motivos diferentes”.
Mientras tanto, las salidas de emergencia más obvias en la Fórmula 1 se han ido cerrando. Antes del Gran Premio de Austria, Toto Wolff dejó clara la postura de Mercedes: “No queremos cambiar las cosas. Creo que es una alineación buena para nosotros. Estoy muy contento con los dos”. McLaren ha transmitido el mismo mensaje. Zak Brown, máximo responsable de la escudería, dijo: “Estoy muy contento con nuestra alineación de pilotos”, en un contexto en el que Lando Norris y Oscar Piastri tienen contratos de largo plazo.
Eso deja a Ferrari como una vía muy poco realista. Charles Leclerc renovó hace solo unas semanas y, según las informaciones recogidas en las fuentes, Lewis Hamilton ha recuperado su forma y quiere seguir compitiendo. En términos prácticos, el horizonte de Verstappen se estrecha a dos opciones: seguir en Red Bull o salir por completo de la Fórmula 1.
Ese es el punto al que ha llegado la crisis. Verstappen no solo ha perdido resultados, también ha empezado a cuestionar abiertamente la fiabilidad y la seguridad del coche, y lo hace en un momento en el que el mercado ya no le ofrece una salida clara dentro de la parrilla.
© Jonathan Borba