Carlos Sainz encendió las alarmas en Williams tras Silverstone al afirmar que la evolución estrenada en el FW48 “no ha funcionado” y admitir que ya es “preocupante y frustrante” que el equipo no esté encontrando en pista el salto de rendimiento que esperaba con sus actualizaciones.
El español dejó claro que el problema va mucho más allá del resultado del domingo. Williams llegó al GP de Gran Bretaña con una nueva ala delantera como primer paso para corregir las limitaciones del coche, pero el avance que esperaba no apareció. “Esperamos un paso adelante significativo que no ha llegado y empieza a ser preocupante y frustrante porque no están funcionando las mejoras”, dijo Sainz.
Su preocupación apuntó directamente al proceso de desarrollo. Carlos Sainz, piloto de Williams, explicó que la señal más inquietante es la falta de correlación entre las herramientas del equipo y lo que luego sucede en el circuito. “Cuando traes algo que en el túnel del viento y el simulador es mucha mejora y luego ves que no has dado ni un paso muy pequeño adelante eso quiere decir que algo no está funcionando en nuestros cálculos, en nuestros números, en nuestro desarrollo”, afirmó. Después fue aún más lejos al hablar de “serious issues” y de una situación en la que, “con este set de reglas por cualquier razón que no entendemos, no somos capaces de desarrollar bien el coche”.
La carrera de Silverstone reforzó ese diagnóstico. Sainz ganó varias posiciones en la salida y llegó a verse en la lucha por los puntos tras “una salida divertida” en la que adelantó “a dos o tres coches”, pero el ritmo del FW48 volvió a imponer su realidad. Según explicó, en cuanto la carrera se estabilizó quedó claro que tocaría defender una posición que tarde o temprano iban a perder, porque “el Audi y el Alpine” eran más rápidos. El coche regresó así al nivel mostrado durante todo el fin de semana, en la zona de “14 y 15”.
Esa lectura también la compartió James Vowles. James Vowles, jefe del equipo Williams, admitió tras el cero de puntos en el gran premio de casa que Silverstone dejó un balance amargo pese al trabajo realizado. “Carlos hizo todo bien, pero el coche simplemente no es lo bastante rápido”, resumió. Vowles reconoció que el equipo dio “un pequeño paso” con el nuevo paquete, pero también que “others are making far larger leaps than we are”, por lo que ahora deben profundizar para comprobar “whether we are really getting the performance we expected”.
Lo que más preocupa a Sainz es que Silverstone ya no parece un caso aislado. El piloto habló de “a bad trend this year” en el que las mejoras no se traducen en tiempo por vuelta, justo cuando otros equipos sí están encontrando ganancias visibles. También subrayó que, aunque Williams ha aligerado mucho el coche, la distancia con la parte delantera de la zona media sigue creciendo. Por eso pidió “a good sit-down now this week” para analizar qué está fallando antes de confiar en que las próximas piezas cambien por sí solas la trayectoria del equipo.
Esa es ahora la verdadera presión para Williams: no solo necesita más rendimiento, sino entender por qué sus herramientas prometen una mejora que el FW48 no está siendo capaz de convertir en velocidad real en pista antes del siguiente gran paquete de evolución.
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