Ayao Komatsu admitió en el media day del GP de Bélgica que Haas es "absolutamente" el único equipo de Fórmula 1 que compite por debajo del límite presupuestario, y vinculó directamente esa carencia con la pérdida de terreno del VF-26 en la lucha de la zona media.
El jefe del equipo explicó en Spa-Francorchamps que el frenazo de Haas no es solo un problema técnico, sino una desventaja estructural en una temporada marcada por un desarrollo muy agresivo. Según Komatsu, la escudería no tiene los medios para operar al nivel del tope de gasto de 215 millones de dólares fijado para 2026, sin contar partidas como marketing o salarios de los pilotos, mientras sus rivales sí pueden sostener ese ritmo de evolución.
"Ojalá pudiéramos, pero no es el caso", dijo Komatsu. También dejó claro que corregirlo encabeza su agenda: alcanzar ese nivel de financiación es "una de las primeras prioridades" de su trabajo porque "esa es la base". Y resumió el impacto interno con una imagen muy gráfica: para su personal, competir así es "como luchar con las dos manos atadas a la espalda".
El contraste con el arranque del año explica la magnitud del retroceso. Tras las dos primeras carreras, Haas era cuarto en el campeonato de constructores, incluso por delante de Red Bull, impulsado por el séptimo puesto de Oliver Bearman en Melbourne y su quinto en China. Desde el parón de abril, sin embargo, solo ha sumado tres puntos, menos que nadie salvo Cadillac y Aston Martin, y el VF-26 ha pasado de pelear por entrar en Q3 a sufrir para superar la Q1.
Bearman atribuyó ese bajón a la velocidad con la que se ha disparado la carrera de desarrollo con el nuevo reglamento. El piloto de Haas señaló que ahora los equipos están introduciendo "grandes revisiones" casi cada semana, algo que "simplemente no podíamos hacer". También reconoció que Haas ha sido "superado en desarrollo" por sus rivales directos porque no ha llevado suficientes mejoras al coche y algunas no han rendido como el equipo esperaba.
Komatsu coincidió en el diagnóstico general de que Haas está perdiendo esa batalla, pero rechazó convertirlo en una crítica a sus ingenieros. Insistió en que el problema no refleja una falta de capacidad dentro del equipo, al que describió como muy competente, con buena comunicación y una cultura sin búsqueda de culpables. "Hasta ahora no he conseguido darles suficiente munición para que puedan mostrar todo de lo que son capaces", admitió.
El japonés también encuadró el fuerte inicio de Haas como algo que fue más allá de lo razonable para la escudería más pequeña de la parrilla en el año del mayor cambio reglamentario. Por eso sostuvo que mantener ese nivel sin los recursos necesarios "no es sostenible". Aun así, defendió que Haas tiene "la gente" y "los pilotos" para recuperarse si logra darles un entorno mejor.
Ese es ahora el objetivo central de Komatsu. Después de carreras complicadas en Miami, Barcelona, Spielberg y Silverstone, aseguró que quiere llevar al equipo al nivel del límite presupuestario "lo antes posible" y que ya mantiene conversaciones positivas para lograrlo. Mientras no llegue esa base financiera, Haas seguirá expuesto a perder competitividad justo donde más se decide su temporada: en la guerra de desarrollo de la zona media.
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