Carlos Sainz definió el Gran Premio de España como una "radiografía" del nivel real de Williams y admitió que el FW48 está demasiado lejos en las curvas de media y alta velocidad, hasta el punto de reclamar que el equipo vuelva "a la mesa de dibujo" para acelerar soluciones.
Después de clasificarse 16º y terminar 12º en Barcelona, el piloto español dijo que Montmeló, uno de los circuitos más completos para medir el rendimiento de un coche, dejó al descubierto la magnitud del problema. Según su evaluación, Williams estuvo "entre 1,6 y 1,9 segundos de los líderes" y "casi seis o siete décimas del primer coche de la zona media", que identificó como la referencia real a la que debe aspirar el equipo.
Sainz explicó que el diagnóstico no se limita a una mala ejecución de fin de semana. El FW48 arrastra sobrepeso y, por encima de todo, falta de carga aerodinámica, dos debilidades que se castigan especialmente en este tipo de trazados. "Hablando de forma realista, esperábamos que fuese difícil", dijo Carlos Sainz, piloto de Williams, antes de admitir que fue "un poco más impactante" comprobar "lo lejos que estamos en curvas de media y alta velocidad", en parte por el peso, "pero todavía más por la carga aerodinámica que tenemos en el coche".
Esa constatación, insistió, obliga a reaccionar ya. "Es hora de volver a la mesa de dibujo y empezar a traer más cosas al coche, porque claramente, en una pista de media velocidad, estamos muy atrás", señaló, después de resumir Barcelona como "una constatación de que estamos muy lejos de donde deberíamos estar, de donde pretendíamos estar y de donde queremos estar".
El español incluso puso en duda que las mejoras previstas basten por sí solas para cerrar la brecha en circuitos de este perfil. Aseguró que en Williams suelen funcionar las actualizaciones, pero avisó de que quizá no sean suficientes ante un déficit tan grande, por lo que el equipo necesita encontrar cada semana puntos de carga o kilos de peso.
Sainz ya había trazado ese escenario en la presentación oficial de Madring, donde dividió la temporada de Williams en tres fases. La primera, explicó, ha sido un primer tercio dedicado casi por completo a recuperarse de los problemas del invierno. La segunda exigirá invertir tiempo y recursos para llegar preparados al tramo final. Y en la tercera espera ver por fin al equipo donde, a su juicio, debería haber estado desde el principio. También vinculó ese arranque lento a un invierno especialmente complicado en Grove, con un coche que empezó el año con casi 30 kilos de sobrepeso.
"Hemos hecho un principio de primer tercio de la temporada prácticamente para recuperarnos de lo que pasamos este invierno. Queda un segundo tercio en el que tendremos que invertir tiempo y recursos en llegar a ese último tercio preparados para estar donde debería estar Williams desde el inicio. Confío en el último tercio de la temporada, pero queda mucho trabajo por hacer", afirmó.
Esa confianza, sin embargo, no cambia su lectura del presente ni dispara las expectativas a corto plazo. Sainz asumió que, incluso con una mejora clara más adelante, la distancia con los equipos punteros sigue siendo demasiado grande. "Este año creo que ya habéis visto todos que va a ser complicado. Sí que es verdad que el Williams del último tercio de temporada debería ser un Williams mucho mejor que el que tengo ahora. Pero dicho eso, la distancia que hay con los 'top' es tan grande que es difícil pensar en podios a estas alturas", reconoció.
Aun así, no cerró del todo la puerta a oportunidades aisladas si Williams consigue al menos consolidarse en la zona media y aparece una carrera fuera de guion en un circuito nuevo. El mensaje principal, en cualquier caso, quedó fijado en Barcelona: el FW48 necesita corregir rápido sus carencias estructurales si quiere que la recuperación que Sainz imagina para final de año tenga impacto real en pista.
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