La FIA comunicó en Mónaco a los fabricantes el resultado del primer periodo del sistema ADUO, que cubre hasta el GP de Canadá, con Red Bull-Ford como referencia en rendimiento del motor de combustión, pero ha aplazado el anuncio público después de que Red Bull pidiera comprobaciones adicionales sobre los sensores y datos usados en la evaluación.
Esa clasificación inicial sitúa a Red Bull en cabeza del orden del ICE, concede una oportunidad de desarrollo a Mercedes y dos a Ferrari, Audi y Honda dentro del marco ADUO para 2026 y 2027. El punto de fricción no es la norma en sí, sino la lectura de los datos que ha llevado a la FIA a ese primer veredicto.
Laurent Mekies, jefe de equipo de Red Bull, dejó claro tras el Gran Premio de España de 2025, en declaraciones recogidas por Motorsport-Total.com, Autosport y Sky Sports F1, que su objeción no va contra el criterio pactado para medir solo el motor térmico. “Estamos completamente de acuerdo con que las reglas prevean intentar estimar únicamente la jerarquía de rendimiento del ICE. Estamos totalmente de acuerdo con eso. Todos lo aprobamos y no creemos que ese sea el problema”, dijo.
Según Mekies, ese consenso venía de las conversaciones de la primavera de 2025, cuando el director de Formula Sport de la FIA, Nikolas Tombazis, estaba dispuesto a estudiar parámetros más complejos, pero equipos y fabricantes optaron por mantener una medición lo más simple posible y centrada solo en el ICE.
Donde Red Bull exige una revisión más profunda es en la conclusión final. “Nos gustaría, desde luego, tener una conversación más profunda porque no vemos ni una sola muestra de datos que indique que tengamos ventaja sobre nuestros amigos de Mercedes”, afirmó Mekies. La FIA ha abierto nuevas comprobaciones, descritas principalmente como una verificación factual para asegurarse de que todos los sensores y puntos de datos utilizados son correctos.
Red Bull sostiene que su propia lectura encaja mejor con lo visto en pista. Mekies citó Canadá, un trazado de alta sensibilidad a la potencia del motor térmico, donde el equipo se clasificó sexto; Mónaco, de baja sensibilidad, donde se quedó a unas 0,04 segundos de la pole; y Barcelona, otra vez con alta sensibilidad al ICE, donde volvió a clasificarse sexto. “No vemos ni una sola muestra de datos en la que nos evaluemos por encima de la competencia, y mucho menos de forma consistente”, añadió.
El trasfondo para Red Bull es regulatorio. Aunque la medición inicial se centra en el ICE, las oportunidades de desarrollo derivadas de la clasificación ADUO pueden afectar también a otras áreas de la unidad de potencia, como la batería o el MGU-K. Mekies insiste en que ese no es el núcleo de la disputa, pero sí refuerza la importancia de acertar con el diagnóstico inicial.
“Hace falta un nivel extremadamente alto de seguridad al evaluar la jerarquía del ICE para tener la confianza adecuada de atribuir esas mejoras al equipo dominante y no al equipo que persigue al dominante”, dijo. Si la clasificación de la FIA se mantiene, Red Bull teme quedar en desventaja: Mercedes podría reservar su token para una evaluación posterior o emplearlo en la parte eléctrica de la unidad de potencia, mientras Red Bull seguiría sin acceso a mejoras pese a no aceptar que su motor térmico sea realmente el de referencia.
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