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FIA impulsa el V8 para 2030, pero no está cerrado

Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, aseguró en Le Mans que la Fórmula 1 debe volver a un motor V8 en 2030 o 2031, con una unidad de potencia más simple, ligera y barata que la actual, pero el proyecto sigue lejos de estar completamente definido.

Ben Sulayem presentó la idea como una decisión prácticamente tomada. Durante el fin de semana de las 24 Horas de Le Mans afirmó que “el V8 ya está decidido, la decisión está tomada” y que su introducción está prevista para 2031, aunque la FIA presiona para adelantarla a 2030. También dejó clara la filosofía que persigue: un híbrido “ligero y simple” porque, según dijo, está “luchando contra la complejidad”.

La propuesta de la FIA pasa por un V8 alimentado con combustible sostenible y una hibridación limitada a alrededor del 10%. El objetivo, según Ben Sulayem, es recortar el coste de cada motor desde 1,5 millones de euros hasta unos 700.000 euros y, al mismo tiempo, reducir el peso de los futuros monoplazas hasta una franja de entre 630 y 650 kilos.

Ese planteamiento responde al diagnóstico que la FIA hace de la actual era híbrida. Ben Sulayem sostuvo que el desarrollo de los motores se ha disparado hasta niveles difíciles de justificar y habló de inversiones en I+D de más de 200 millones de euros. También señaló el caso de Red Bull Powertrains o Red Bull-Ford, cuyo programa, según las versiones recogidas, habría superado los 1.000 millones de euros e incluso los 1.300 millones.

Sin embargo, el anuncio político no resuelve todavía el debate técnico. La arquitectura V8 parece encaminarse, pero siguen abiertos puntos clave como la potencia total, el nivel exacto de hibridación, la cilindrada y, sobre todo, si el motor será atmosférico o turbo. Ese es el terreno en el que la Fórmula 1 suele enredarse, porque acuerdos que parecen firmes pueden reabrirse cuando llega el momento de fijar los detalles.

Ahí aparece el principal foco de resistencia. Audi defiende mantener el turbo por razones de eficiencia, y su consejero delegado, Gernot Döllner, ha dicho que la sobrealimentación sigue siendo esencial dentro de la estrategia de la marca. También explicó que Audi querría inspirarse en soluciones biturbo ya desarrolladas para algunos de sus futuros modelos de calle.

Esa diferencia de enfoque explica por qué el regreso del V8 todavía no puede darse por completamente cerrado, pese al tono rotundo de Ben Sulayem. La FIA ya ha fijado la dirección general hacia motores más simples, ligeros y baratos, pero el desenlace dependerá de convertir esa idea en un reglamento capaz de reunir a los fabricantes antes de 2030, o como muy tarde al inicio del siguiente ciclo en 2031.