Red Bull ha confirmado la incorporación de Gino Rosato como consultor, con presencia prevista en varios Grandes Premios de esta temporada, en un movimiento que apunta a reforzar la estabilidad interna del equipo tras una cadena de salidas de peso en Milton Keynes.
El canadiense regresa así a la Fórmula 1 más de tres años después de cerrar su larga etapa en Ferrari en 2023. No llega para ocupar un puesto técnico de primer nivel ni un cargo de jefe de equipo, sino para aportar experiencia operativa y conocimiento del paddock en un momento en el que Red Bull necesita algo más que cubrir una vacante concreta.
Ese matiz explica buena parte del fichaje. Rosato nunca ha sido una figura asociada a la ingeniería pura ni a la dirección ejecutiva, pero sí uno de esos perfiles con peso real en el funcionamiento diario de un equipo. Su carrera ha estado ligada casi por completo a Ferrari: empezó a colaborar con la Scuderia en el Gran Premio de Canadá de 1991, se integró de forma permanente en 1997 y durante más de una década asumió tareas de logística, coordinación en pista, relaciones internas y apoyo operativo.
Después regresó a Maranello en 2014 para permanecer otras nueve temporadas, hasta su salida en 2023, en plena reestructuración interna. En ese recorrido trabajó bajo dirigentes como Jean Todt y Stefano Domenicali, y se ganó fama de figura de máxima confianza para pilotos como Michael Schumacher y Kimi Räikkönen, un perfil más vinculado a la cohesión interna y a la gestión humana que al desarrollo técnico del coche.
Por eso su llegada puede leerse como una incorporación discreta pero estratégica. Red Bull no suma a Rosato para reemplazar una sola pieza del organigrama, sino para recuperar parte del know-how operativo y de la cohesión que ha ido perdiendo en los últimos dos años y medio. En ese periodo han salido del equipo Adrian Newey, Jonathan Wheatley, Will Courtenay y Christian Horner.
La necesidad de estabilizar la estructura no termina ahí. Según los resúmenes, Red Bull también prevé la salida de Gianpiero Lambiase a finales de 2027. En ese contexto, la incorporación de un veterano acostumbrado a sostener el funcionamiento interno de un gran equipo adquiere más peso del que su cargo de consultor podría sugerir a simple vista.
© Jonathan Borba