Red Bull convirtió el regreso de la Fórmula 1 en Miami en una prueba clave para rescatar su problemático RB22 con siete actualizaciones, entre ellas su propia versión del alerón trasero “Macarena”, mientras Laurent Mekies negó que el concepto sea una copia de Ferrari y lo presentó como parte de un intento más amplio de hacer el coche más predecible.
La pieza que más ruido ha hecho en el paddock es ese alerón trasero giratorio, visto por primera vez en pista durante el viernes de Miami. En la documentación técnica enviada a la FIA, Red Bull explicó que “para permitir más recorrido, se han revisado el mecanismo y las fijaciones de los elementos, lo que ha obligado a una sutil modificación del tercer perfil cerca de la línea central”. Distintos resúmenes técnicos sitúan su funcionamiento en una rotación aparente de unos 160 grados en sentido opuesto al sistema de Ferrari, al que se atribuyen hasta 270 grados, con el mismo objetivo de reducir drag en recta.
Mekies, director del equipo Red Bull, rechazó de forma explícita la idea de que la solución nazca de copiar a su rival. En declaraciones a Sky Sports F1 en Miami, aseguró: “Aunque no me vais a creer, tengo que decir, por justicia con los chicos, que llegaron a ese concepto mucho, mucho antes de que saliéramos a pista y viéramos lo que estaban haciendo los demás”. Luego añadió que el equipo tenía “problemas más grandes que resolver antes de poder traer eso a la pista”, y que el nuevo alerón es “una buena indicación de lo duro que está empujando todo el mundo”.
El fondo de la historia en Red Bull va más allá de una sola novedad llamativa. El paquete de Miami afecta al alerón delantero, la zona de la rueda delantera, los pontones, la tapa motor, el suelo, la zona trasera y el alerón trasero. El objetivo es corregir la entrega cambiante de carga aerodinámica que había vuelto al RB22 difícil de llevar en las tres primeras carreras. Entre los cambios más visibles aparecen un alerón delantero con un diveplane exterior mucho más grande, nuevas entradas y gestión de flujo en la parte delantera, un suelo revisado y unos pontones profundamente remodelados, con una rampa más agresiva hacia atrás para estabilizar el flujo hacia el difusor.
Red Bull también ha vinculado el rediseño del coche a una búsqueda de comportamiento más estable en curva. Los cambios en los pontones, la tapa motor y el suelo responden a una nueva gestión aerodinámica para extraer más carga sin perder estabilidad del flujo aguas abajo. En esa misma línea, el equipo ha introducido un escape con una configuración distinta para explotar la presión de los gases y mantener carga incluso cuando el ala trasera entra en modo de baja resistencia en recta.
Mekies admitió que el trabajo de comprensión del RB22 ha sido tan importante como el desarrollo en sí. El responsable de Red Bull dijo a Sky Sports F1 que en China y Japón “había muchas cosas que impedían a Max e Isack empujar, y eso es lo que hemos intentado arreglar”. También habló de “una cantidad masiva de trabajo” en Milton Keynes y de “básicamente dos suelos en paralelo” para identificar qué estaba limitando al coche mientras se preparaban las mejoras previstas.
Las primeras señales, al menos, invitan a un moderado optimismo. Mekies dijo tras la primera sesión que había “señales alentadoras” y que, aunque era pronto para profundizar en los datos, “parece un paso en la dirección correcta por ahora”. Otro de los resúmenes del viernes recoge que Max Verstappen definió las novedades como “un paso adelante muy positivo”, un contraste claro con las quejas de marzo sobre un coche desequilibrado e inmanejable.
Ese matiz importa porque Red Bull tampoco ha querido vender Miami como una solución total. El propio Mekies advirtió antes del fin de semana que no hay que “esperar milagros” tras un arranque muy difícil, y situó la prioridad inmediata en dar a Verstappen e Isack Hadjar un coche con el que puedan empujar con más confianza. Después de un inicio de 2026 en el que Mercedes ha marcado la referencia y Ferrari y McLaren también han llegado con paquetes grandes, la verdadera noticia para Red Bull no es solo haber estrenado un alerón espectacular, sino si por fin ha encontrado una base técnica sobre la que reconstruir su temporada.
© Jonathan Borba