Isack Hadjar salió de Barcelona señalando las salidas de Red Bull como la prioridad absoluta del equipo, después de pasar del sexto al 14º puesto en la arrancada del Gran Premio de España antes de remontar hasta terminar de nuevo sexto.
El francés había arrancado justo detrás de su compañero de equipo en la parrilla, pero una mala salida le hizo perder ocho posiciones en la carrera hasta la curva 1. El resultado final maquilló el daño, no el problema. “Tenemos que trabajar en nuestras salidas, porque no podemos seguir así. Cada fin de semana es la misma historia. Hoy fue una pesadilla, pero estuve sufriendo todo el fin de semana. Es realmente el punto en el que tenemos que trabajar, porque todos han progresado, pero yo he ido hacia atrás. El procedimiento es demasiado difícil. La ventana es demasiado pequeña”, dijo Hadjar a F1 TV tras la carrera.
Después, en el media pen, detalló hasta qué punto considera inviable el sistema actual. Hadjar explicó que, de las seis salidas de práctica que hizo durante el fin de semana, la de la parrilla fue la peor. También reveló que caló el motor dos veces, algo que no le había ocurrido en toda la temporada. “No soy un ordenador, no soy una máquina, no puedo ser preciso al 0,0001%. Esto no funciona”, afirmó.
La queja no se limita a lo ocurrido en Montmeló. Los problemas de Red Bull en las salidas se han repetido durante toda la temporada, tanto con Hadjar como con Max Verstappen. Mientras tanto, Mercedes ha dado pasos adelante en un terreno donde también había sufrido al principio del año. Hadjar llegó a poner ese ejemplo al señalar que Kimi Antonelli, antes irregular en las arrancadas, ha enlazado tres fines de semana con salidas más limpias.
Laurent Mekies, jefe de Red Bull, no discutió el diagnóstico de su piloto y lo enmarcó en un problema técnico más profundo. Al hablar de la carrera de Hadjar, reconoció que el equipo no tuvo una buena salida y vinculó esas dificultades al primer año de Red Bull como fabricante de unidades de potencia. Según Mekies, el equipo sigue aprendiendo a optimizar la interacción entre el chasis y el motor.
El francés también apuntó que la nueva unidad de potencia ofrece una ventana de funcionamiento “muy estrecha”, una definición que encaja con la crítica de Hadjar sobre un procedimiento demasiado exigente para reproducirlo con regularidad. Red Bull no puso fecha a una solución, pero en Barcelona quedó claro que el problema ya no es un contratiempo aislado, sino un lastre recurrente que está condicionando sus carreras desde el mismo momento en que se apagan los semáforos.
© Morio