Juan Pablo Montoya salió en defensa de Lando Norris y de las restricciones impuestas por su entorno en una entrevista con The Guardian, al calificar de “muy pobre” la actuación del periodista y sostener que el piloto de McLaren no debería volver a hablar con él.
El origen de la polémica fue el propio relato publicado por The Guardian sobre la conversación con Norris. Según ese artículo, el entorno del británico había vetado preguntas sobre Max Verstappen, George Russell, la relación de Norris con ambos rivales y la normativa actual de la Fórmula 1. Pese a ello, el periodista insistió en esos asuntos y una pregunta sobre el reglamento fue interrumpida por un representante del piloto, que dio la entrevista por terminada aunque, siempre según el periodista, todavía quedaban “diez minutos”. En ese momento, Norris apareció incómodo y respondió: “No soy el jefe”.
Montoya, expiloto de Fórmula 1, criticó con dureza esa forma de actuar en el pódcast MontoyAS. “Muy pobre por parte de ese periodista”, dijo. “Si te dicen: tenemos una entrevista exclusiva con Lando, pero no puedes preguntar esto, y lo haces igualmente... yo no volvería a hablar con él nunca más”.
El colombiano defendió también la manera en que Norris gestionó la situación. A su juicio, el piloto “lo manejó muy bien” al actuar como si fuera a responder, aun sabiendo que no podía hacerlo y que su equipo iba a intervenir. Para Montoya, las preguntas vetadas no eran inocentes, sino “deliberadamente provocadoras”.
Ahí situó el fondo de su crítica. Montoya planteó como ejemplo la clase de respuesta que, según él, se buscaba arrancar a Norris sobre Verstappen: “Sinceramente, no soy muy fan de Max, su carácter no me va, no me gusta cómo corre”. A partir de ahí, añadió, “el 80 por ciento del artículo se basa en eso”. Y remató: “Con todo respeto por ti como periodista, pero esa gente es simplemente incompetente”.
Montoya amplió el episodio a una acusación más general sobre ciertas prácticas periodísticas en el automovilismo. “Los periodistas nunca hacen ese tipo de preguntas con buenas intenciones. Nunca hay una buena intención detrás de esas preguntas”, afirmó. Según su versión, lo que buscan es que alguien “tropiece, diga algo equivocado” para convertirlo en “un titular” y “rematar” a esa persona. “Y te lo digo porque yo mismo lo he vivido”, añadió.
Esa experiencia personal marcó el resto de su argumento. Montoya sostuvo que en la Fórmula 1 “muy pocos periodistas” son realmente de confianza para hablar con libertad sin que luego se use en tu contra. También recordó que durante su carrera, en muchos casos, su propio equipo le limitó más que su management.
Su advertencia final fue para las conversaciones fuera de micrófono. “Si le dices a alguien algo ‘off the record’, por ejemplo: ‘ese tipo era realmente un idiota’, siempre hay alguien que aun así lo va a usar”, dijo. Aunque reconoció que existen periodistas con los que se puede mantener una relación de confianza, aseguró que “muchos otros, puramente por una primicia, te apuñalarán por la espalda sin dudarlo”, una visión que convierte la defensa de Norris en una crítica directa a los límites de la relación entre pilotos y prensa en la F1.
© Jonathan Borba