Helmut Marko sostuvo que Red Bull se ha desviado tanto en lo técnico como en su estructura interna tras la muerte de Dietrich Mateschitz, y avisó de que ese cambio ya está castigando el arranque de temporada de Max Verstappen hasta el punto de poner en duda sus opciones reales al título.
El exasesor de Red Bull, que dejó el equipo al final del año pasado pero dijo que sigue manteniendo contacto con la escudería, situó el problema principal en la dirección del proyecto. Marko aseguró que el nuevo coche “solo rindió de forma aceptable en la primera carrera de Melbourne, pero después el desarrollo del chasis tomó un rumbo equivocado”. También restó peso al motor en su diagnóstico: “Nuestro motor no es el mejor, pero ese no es el mayor problema”.
Ese análisis, según él, ya se refleja en los resultados. Antes de empezar la temporada, Marko veía mucho mayor el potencial de Red Bull bajo el nuevo reglamento técnico de la Fórmula 1, y dijo que en Australia el equipo sí respondió a lo esperado. Después, en cambio, empezó a quedarse seriamente atrás. Tras tres carreras, Verstappen es noveno del campeonato y su mejor resultado ha sido el sexto puesto de la cita inaugural en Australia. En China ni siquiera vio la bandera a cuadros y en Japón terminó octavo, mientras que su compañero Isack Hadjar ocupa la 12ª posición.
Marko fue todavía más lejos al valorar las posibilidades del tetracampeón. “El año pasado Max hizo un milagro y peleó por el título, pero me temo que este año no será posible”, dijo. Sobre el futuro del neerlandés, evitó entrar en especulaciones y dejó claro que ya no está en el centro de esas conversaciones. “No hablo regularmente con Max, así que no puedo contarles nada nuevo”, señaló, antes de añadir que está “demasiado lejos de lo que ocurre” para decir si se marchará al final del año y que no da consejos “como alguien de fuera”.
En una entrevista con la edición austriaca de Die Zeit, Marko enmarcó ese bajón en una transformación más profunda del equipo. A su juicio, la muerte de Mateschitz en 2022 cambió la naturaleza de Red Bull. “Con él era un one-man show”, dijo sobre el cofundador de la compañía. “Dietrich podía decidir solo, tenía visión, reconocía rapidísimamente lo que era bueno y lo que no”. Marko añadió que Mateschitz iba a las carreras y entendía enseguida qué era importante.
Frente a ese modelo, describió una organización muy distinta en la actualidad. “Ahora hay tres directores generales, tienen que reportar y demás, se parece más a una cúpula corporativa habitual”, afirmó. Marko explicó que ese cambio alteró también su propia relación con el proyecto, porque la confianza personal que tenía con Mateschitz no existía del mismo modo con su sucesor Oliver Mintzlaff, uno de los tres directivos que asumieron la responsabilidad sobre la Fórmula 1.
Aunque insistió en que la razón decisiva de su salida fue la decepción por no ganar el Mundial de 2025, también dejó entrever que esa nueva etapa pesó en su decisión. Marko recordó que Red Bull se quedó a dos puntos del título y que habría sido el quinto campeonato consecutivo, algo que solo logró Michael Schumacher con Ferrari. “Fue una enorme decepción”, dijo. A partir de ahí, decidió sacar sus propias conclusiones.
Marko contó que comunicó personalmente su decisión a Mintzlaff con un directo “Du, ich höre auf”. Y resumió así lo que exige un cargo como el suyo: “Para el trabajo que yo hacía necesitas pasión, tienes que arder. Si ya no lo sientes, se vuelve arduo”. Su lectura es que Red Bull ha entrado en una nueva era, y que ese cambio de liderazgo y el rumbo técnico del coche están dejando al equipo más lejos de la referencia y a Verstappen sin el escenario que necesitaba para pelear por otro campeonato.
© Spencer