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Marko explica la clave de Vettel y Verstappen

Helmut Marko sostiene que el factor decisivo para detectar y moldear talentos en Red Bull nunca fue solo la velocidad, sino una mentalidad llevada al límite, y pone a Sebastian Vettel y Max Verstappen como la prueba más clara de ese criterio.

En una entrevista con Die Zeit, Marko explicó que siempre eligió a los jóvenes pilotos "en la pista" y "por instinto", con una exigencia previa muy definida. "No fiché a ningún chico del que no estuviera convencido de que estaba preparado para darlo todo para alcanzar su objetivo", afirmó. Según contó, observaba a los aspirantes junto al circuito, sacaba sus conclusiones y solo después tomaba la decisión. Aunque ahora el proceso incluye simulador para todos, asegura que lo que aparece allí coincide "en un 99 por ciento" con la impresión que ya se había formado.

Esa selección, dijo, no dependía únicamente del talento. Marko remarcó que también examinaba el carácter porque la formación a largo plazo de un piloto joven cuesta "hasta 3.000.000 de euros", una inversión que "normalmente" asumen los padres de un hijo o hija de 13 años. Por eso quería saber si esos pilotos entendían el riesgo que arrastraban sus familias, que en algunos casos llegan incluso a hipotecar su casa.

Para defender su método, Marko señaló a Vettel y Verstappen como los dos grandes aciertos de Red Bull. Ambos conquistaron cuatro títulos mundiales consecutivos y, en sus palabras, marcaron la Fórmula 1 durante toda una era. En el caso de Vettel, recordó que en 2004 ganó 18 de las 20 carreras de la temporada de Fórmula BMW, pero lo que realmente le convenció fue otra cosa. "Estaba insatisfecho por no haber ganado también las otras dos", dijo Marko. "Esa voluntad incontenible es lo que se me quedó grabado".

Con Verstappen vio un patrón parecido, aunque expresado de una forma distinta. Marko dijo que el neerlandés transmitía, con solo 15 años, la sensación de tener "en su cuerpo de 15 años el espíritu de un hombre de 25". También destacó que Max tenía un objetivo clarísimo, construido "en parte" por la formación "extremadamente eficaz y dura" de su padre, Jos Verstappen. "Siempre hay que ser el primero, el mejor", resumió Marko sobre ese aprendizaje.

Ahí es donde su relato va más lejos, porque atribuye parte del dominio actual de Verstappen a esa preparación extrema. Marko la definió como una "escuela dura" "al límite" y puso un ejemplo muy concreto: cerca de Milán, camino del lago de Garda, Max tenía que rodar en dos circuitos de karting "hasta que tenía los dedos azules", sin que importara si hacía "solo 10 grados" o si llovía. A su juicio, ese trabajo todavía se nota hoy. "Cuando Max sale a pista con mal tiempo, es inmediatamente dos segundos más rápido que los demás", afirmó.

La dureza de ese proceso, según el propio Marko, no era asumible para cualquiera. Al ser preguntado por si el fin justifica los medios, contó la respuesta de Verstappen: "Sí, pero no todos los chicos lo habrían sobrevivido psicológicamente". Esa es también la línea que separa, en su visión, a los buenos proyectos de los pilotos capaces de cambiar una era en Fórmula 1.