Pastor Maldonado ganó el GP de España de 2012 para devolver a Williams a la victoria por primera vez desde Brasil 2004, pero el incendio que arrasó el garaje del equipo apenas 90 minutos después convirtió aquella sorpresa en uno de los episodios más sospechados, y nunca probados, de la Fórmula 1 reciente.
En pista, el resultado ya había sido extraordinario. Maldonado heredó la pole en el Circuit de Barcelona-Catalunya después de que Lewis Hamilton fuera excluido de la clasificación por no regresar al pit lane con suficiente combustible para la muestra reglamentaria. A partir de ahí, el venezolano aprovechó la oportunidad y resistió durante 66 vueltas la presión de Fernando Alonso para ganar por 3,195 segundos. Kimi Räikkönen completó el podio con Lotus, a 3,884 segundos del Ferrari.
La victoria tuvo un peso especial para Williams porque llegó tras años de retroceso. El equipo había entrado en una caída sostenida después de 2005, venía de acabar 2011 noveno en el campeonato de constructores con solo cinco puntos y llevaba 12 años sin ganar una carrera.
La celebración duró muy poco. Aproximadamente una hora y media después de la bandera a cuadros, un fallo en el sistema de repostaje provocó un gran incendio en el garaje de Williams. Una nube de humo negro cubrió el paddock mientras los servicios de emergencia trataban de controlar las llamas. El balance fue de 31 heridos, siete de ellos hospitalizados de inmediato por inhalación de humo y quemaduras.
El fuego destruyó material clave del equipo, entre él ordenadores con datos de puesta a punto y repuestos valorados en cientos de miles de libras o dólares. En medio del caos, algunos mecánicos trataron de rescatar equipamiento y sufrieron quemaduras leves.
A partir de ahí, la victoria quedó envuelta en rumores. En redes sociales y entre aficionados circularon teorías que iban desde un resultado amañado para celebrar el 70º cumpleaños de Frank Williams hasta la idea de unos neumáticos Pirelli “especiales” para favorecer al FW34. La versión más extrema sostenía que el incendio había sido provocado para destruir pruebas antes de una posible inspección.
Sin embargo, no apareció ninguna evidencia de fraude. Las investigaciones atribuyeron el siniestro al fallo del equipo de repostaje, y la propia explicación deportiva del fin de semana rebaja el argumento conspirativo. Los Pirelli de 2012 eran especialmente sensibles a su ventana de funcionamiento, el Williams FW34 destacaba por cuidar bien los neumáticos y Barcelona era un circuito muy exigente con las gomas. En ese escenario, que Williams encontrara rendimiento suficiente para pelear delante no exigía ninguna irregularidad.
Eso no evitó que la sospecha sobreviviera. La única victoria de Maldonado en Fórmula 1 quedó unida para siempre a un incendio devastador, a 31 heridos y a una historia que cambió el significado de uno de los triunfos más improbables de Williams.
© Jake Archibald from London, England