Arvid Lindblad admite que una cadena de problemas técnicos en China, Japón y Miami ha frenado su progreso en su temporada de debut con Racing Bulls, después de perder un kilometraje clave que ya empieza a notarse en sus resultados.
El británico de 18 años había arrancado 2026 con un prometedor octavo puesto en Australia, pero desde aquella carrera en Melbourne no ha vuelto a puntuar. En las dos pruebas en las que tanto él como su compañero Liam Lawson vieron la bandera a cuadros, Lindblad terminó por detrás dentro del equipo.
El patrón que está marcando su inicio de curso va más allá de la clasificación o los puntos. Las averías en China, Japón y Miami le recortaron de forma importante el tiempo en pista, un golpe especialmente duro para un rookie que necesita vueltas reales para construir referencias de neumáticos, ritmo de carrera y equilibrio del coche durante un fin de semana completo.
Ese déficit volvió a quedar expuesto en Miami, donde perdió la Sprint por segunda vez esta temporada y llegó al resto del fin de semana con menos rodaje del necesario. Después de la carrera, Arvid Lindblad, piloto de Racing Bulls, explicó que esa falta de kilómetros ya condicionaba el panorama desde antes de la salida: “Sabíamos antes de empezar que no iba a ser fácil, simplemente porque llegábamos con menos kilometraje tras perdernos la Sprint”.
Lindblad detalló que el primer relevo fue especialmente complicado. “Sufrí bastante con los neumáticos medios y el coche no era fácil de pilotar”, dijo. La situación cambió cuando montó el compuesto duro: “En cuanto pusimos los duros, me sentí mucho mejor y el ritmo fue claramente superior”.
Para un piloto con más experiencia, una pérdida así puede absorberse mejor con la base de miles de kilómetros de simulador y temporadas anteriores. En el caso de Lindblad, gran parte del aprendizaje está llegando en plena acción de carrera, lo que convierte cada vuelta perdida en una oportunidad menos de acelerar su adaptación a la Fórmula 1.
Aun así, el piloto de Racing Bulls evitó usar las averías como excusa y puso el foco en lo que pudo extraer de Miami. “En las primeras 20 vueltas aprendí una barbaridad”, señaló. Según su propio análisis, haber arrancado la carrera con ese conocimiento “habría marcado una enorme diferencia”.
Ese es ahora el problema central para Lindblad en este inicio de 2026: no tanto la falta de velocidad puntual, sino que los contratiempos mecánicos están retrasando justo el proceso de aprendizaje del que depende su evolución. Con Canadá como siguiente parada y otro circuito nuevo por delante, recuperar kilometraje se ha convertido en una necesidad inmediata para que su temporada empiece a avanzar de verdad.
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