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Liam Lawson revela el coste familiar de llegar a F1

Liam Lawson aseguró que su llegada a la Fórmula 1 tuvo un coste enorme para su familia, y que una carta que su hermano escribió de niño sigue recordándole todo lo que se sacrificó en el camino.

En el High Performance Podcast, Lawson contó que sus padres encontraron hace poco una carta que su hermano Marcos había escrito cuando tenía cinco o seis años. El mensaje decía: “Querido papá, si a mí también me gusta correr, ¿pasarás más tiempo conmigo, como con Liam?”. El piloto explicó que esa frase le afectó “de verdad” porque resumía lo que sus hermanos y el resto de su familia habían dejado por su carrera.

Lawson dijo que ese sacrificio iba mucho más allá del dinero. Al ser preguntado qué mensaje daría a su familia, respondió: “Gracias, gracias por todo”. Luego añadió: “Siento que casi nunca podré devolver la cantidad de sacrificio que ha habido, y no hablo solo de dinero”.

Según explicó, su familia renunció a tiempo juntos, a pasar tiempo con su padre y a una vida normal fuera de las carreras. “Nunca íbamos de vacaciones, nunca hacíamos nada más”, recordó, al describir unos años en los que todo giraba alrededor de los fines de semana de competición y de su progresión en el automovilismo.

Ese precio también lo pagó él en lo personal. Lawson dijo que lo más grande que ha tenido que sacrificar para perseguir la Fórmula 1 ha sido “probablemente la felicidad”. Aunque admite que se siente afortunado por estar donde está, explicó que ha vivido tan centrado en alcanzar su objetivo que siente que “no soy feliz hasta que lo consiga”, matizando que sí tiene “momentos felices”, pero no esa sensación de forma general.

La dimensión de ese recorrido ayuda a explicar su reflexión. Lawson dejó Nueva Zelanda en 2018 para continuar su carrera en Alemania, pasó por las categorías júnior europeas con etapas también en Japón, Australia y Nueva Zelanda, debutó en Fórmula 1 en 2023 como sustituto de Daniel Ricciardo y no consiguió su primera temporada completa hasta 2025. Su relato deja claro que, detrás de ese ascenso, el mayor impacto no estuvo solo en la pista, sino en todo lo que su familia tuvo que ceder para llevarle hasta la parrilla.