Liam Lawson reveló que, justo después del Gran Premio de Japón de 2026, tuvo que volar de urgencia a Nueva Zelanda para sacarse un pasaporte nuevo porque se había quedado sin páginas, un retraso administrativo que pudo haberle complicado el arranque de temporada antes de la siguiente fase del calendario.
El piloto de 24 años esperó hasta después de Suzuka para renovar el documento, pese a un inicio de curso especialmente cargado. Su calendario ya había incluido los test de pretemporada en Barcelona y Baréin, seguidos por las carreras de Australia, China y Japón en una secuencia de tres grandes premios en cuatro fines de semana.
En un campeonato que obliga a viajar de forma constante por todo el mundo, los pasaportes se llenan rápido de sellos y visados, y el parón invernal suele ser la ventana más lógica para resolver este tipo de trámites antes de que empiece la temporada. Lawson reconoció que, en su caso, lo dejó pasar demasiado tiempo.
El momento elegido resultó especialmente delicado porque, según explicó, podría haberse encontrado con problemas logísticos si los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudí se hubieran disputado en sus fechas previstas originalmente, a mediados de abril.
Lawson se tomó la situación con humor al asumir la responsabilidad. “Eso deja bastante claras mi preparación y mis capacidades organizativas. Probablemente debería haberlo hecho antes de que empezara la temporada”, dijo a la prensa.
El viaje de vuelta también tuvo un lado positivo. “Al final me quedé un poco más en Nueva Zelanda, con mi familia, así que estuvo bien”, contó. Luego añadió que ya tiene un pasaporte nuevo y bromeó con que le durará “otros cinco años, o hasta que vuelva a quedarme sin páginas”.
Más allá de la anécdota, el episodio muestra hasta qué punto un detalle administrativo puede convertirse en un problema real para un piloto de Fórmula 1 en pleno arranque de campeonato, cuando el calendario apenas deja margen para corregir errores fuera de la pista.
© Jonathan Borba