Jak Crawford se ha situado como una pieza importante en la reconstrucción de Aston Martin al revelar que su trabajo en el simulador está siendo revisado por figuras clave como Adrian Newey y Enrico Cardile mientras el equipo intenta recuperar competitividad.
En una entrevista con Motorsport Week durante el fin de semana del GP de Bélgica, el piloto reserva explicó que la parte que más disfruta de su trabajo son las sesiones en el simulador. Allí, dijo, los principales ingenieros del equipo siguen de cerca lo que hace. “Sé que todos los mejores ingenieros de nuestro equipo, Adrian y Enrico, estudian las sesiones de simulador, ven lo que he hecho, y eso hace que mi trabajo se vea y dé sus frutos”, afirmó Crawford.
Ese papel cobra más peso por la situación de Aston Martin. El equipo ha pasado en pocos años de la zona alta de la clase media de la parrilla a rodar cerca del fondo, y llegó al Gran Premio de Hungría con un paquete de 16 actualizaciones después de un inicio de temporada muy complicado.
Crawford admitió que ese bajón no ha sido fácil de entender ni siquiera desde dentro del proceso de desarrollo. “Por algunas razones, que ni siquiera conozco, no funcionó al principio de este año”, dijo. Aun así, insistió en que ve una estructura fuerte detrás de escena y que el esfuerzo acumulado debe acabar reflejándose en pista.
Su aportación no se limita al simulador de Silverstone. Según la información disponible, Crawford pilotó el AMR26B en una jornada de filmación en el Hungaroring con la nueva unidad de potencia Honda montada, un trabajo que ayudó a validar en pista lo aprendido en el simulador y a apoyar el desarrollo del paquete previsto para el Gran Premio de los Países Bajos.
Cuando se le preguntó si se considera parte de la reconstrucción del equipo, Crawford respondió que sí y sostuvo que mantiene una visión positiva incluso cuando los resultados no acompañan. Aseguró que todo el mundo ha trabajado muy duro, que ese esfuerzo merece recompensa y que “al final podremos ser competitivos”, un mensaje que refuerza la idea de que Aston Martin está apoyándose en su trabajo de desarrollo interno para intentar cambiar el rumbo en Zandvoort.
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