Flavio Briatore ha desvelado que trabajó con Donald Trump y Bernie Ecclestone para llevar la Fórmula 1 a Nueva Jersey en la década de 2010, pero el proyecto se vino abajo por razones económicas en un momento en que la categoría todavía no tenía valor comercial real en Estados Unidos.
En su participación en la serie “In Conversation With…” de The Race Business con Darren Cox, Briatore explicó que impulsó el contacto entre Trump y Ecclestone para encontrar una sede cerca de Nueva York. La idea original pasaba por entrar en el área neoyorquina, pero pronto chocó con la dificultad de organizar una carrera allí. “Nueva York es muy difícil por un millón de razones, pero Nueva Jersey era el lugar”, contó Briatore sobre la conclusión a la que llegaron antes de que Ecclestone empezara a negociar en Nueva Jersey con “dos o tres personas diferentes”.
Aun así, aquellas conversaciones no cristalizaron porque, según Briatore, la Fórmula 1 no tenía entonces el peso que hoy sí tiene en el mercado estadounidense. “La Fórmula 1 no se consideraba algo especial”, dijo, al describir un contexto en el que la conversación deportiva en Estados Unidos giraba mucho más alrededor de la NASCAR y la IndyCar.
Briatore situó ese intento dentro de una etapa mucho más complicada para la categoría en el país. Recordó “una carrera ridícula en Phoenix sin espectadores” y también la experiencia de Indianápolis, que acabó marcada por los problemas entre Bridgestone y Michelin. En ese escenario, abrirse paso en Estados Unidos era, en sus palabras, casi imposible.
El proyecto de Nueva Jersey también se rompió cuando la ambición del plan aumentó demasiado. Briatore aseguró que Trump quiso ir más allá y construir el circuito, una decisión que terminó por hacer inviable la operación. “Yo intenté con Donald Trump organizar una carrera en Nueva Jersey. No lo conseguimos porque el tipo quería construir el circuito, pero se pasó, acabó en bancarrota”, afirmó.
La propuesta, de todos modos, llegó a avanzar de forma visible. La Fórmula 1 se comprometió a incorporar una segunda carrera en Estados Unidos bajo el nombre de Grand Prix of America a partir de 2013, en el trazado urbano de Port Imperial, en Nueva Jersey. Sebastian Vettel y David Coulthard incluso recorrieron el diseño en coches de calle en una promoción de Red Bull e Infiniti, pero el debut fue aplazándose hasta que la carrera nunca llegó a celebrarse.
Briatore contrapuso aquel fracaso con la situación actual de la Fórmula 1 en Estados Unidos tras la compra de la categoría por Liberty Media en 2017. “Ahora vas a América, vas a Miami, 500.000 personas”, dijo. También citó Austin y Las Vegas como ejemplos de circuitos llenos y resumió el cambio con una frase rotunda: “Cada carrera está agotada, llueva o no”.
Para Briatore, la diferencia está en la forma de explotar el negocio. Sostuvo que Ecclestone era “muy fuerte” pero “muy restrictivo” en el plano comercial, mientras que Liberty “abrió completamente” tanto el área comercial como el marketing y además trabaja con los equipos “en una muy buena asociación”. Ese cambio explica por qué un proyecto que no encontró mercado en Nueva Jersey entonces hoy encajaría en un campeonato mucho más fuerte en Estados Unidos.
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