La Fórmula 1 ha activado tras el Gran Premio de Hungría su cierre veraniego obligatorio, un periodo en el que cada equipo debe detener durante 14 días consecutivos casi toda actividad que pueda mejorar el rendimiento de su coche antes de la reanudación del campeonato en Zandvoort.
En 2026, esa pausa reglamentaria queda encajada entre la cita del Hungaroring, disputada del 24 al 26 de julio, y el Gran Premio de Países Bajos, previsto del 21 al 23 de agosto. Aunque el hueco en el calendario es de casi tres semanas, la suspensión exigida por la FIA sigue limitada a 14 días consecutivos, y la mayoría de escuderías arrancará su cierre el lunes 3 de agosto para volver a la actividad el lunes 17.
La clave es que los equipos no pueden aprovechar este parón para seguir desarrollando sus monoplazas. El Reglamento Deportivo prohíbe durante esos 14 días el trabajo en túnel de viento, las simulaciones CFD, el diseño de nuevos conceptos, piezas, sistemas o mejoras, así como la fabricación y el ensamblaje de componentes. También quedan vetadas las comunicaciones técnicas entre empleados, consultores o subcontratistas si están relacionadas con el diseño, desarrollo o producción del coche de Fórmula 1.
La medida no equivale, sin embargo, a una fábrica completamente parada. Cada equipo acuerda con antelación con la FIA sus fechas exactas dentro de julio y agosto, y el reglamento contempla varias excepciones. Siguen permitidos el mantenimiento de instalaciones, equipos e infraestructuras informáticas, las tareas administrativas y financieras, la preparación logística siempre que no afecte a piezas del coche actual, los proyectos ajenos a la Fórmula 1 y el trabajo con show cars. También pueden autorizarse reparaciones de coches dañados antes del cierre, siempre con aprobación previa de la FIA.
Este shutdown forma parte del reglamento desde hace más de una década y se enmarca en una temporada que, en la práctica, empieza antes de marzo con los test de pretemporada y se alarga hasta diciembre. La FIA mantiene además otro cierre obligatorio en el periodo navideño.
La consecuencia deportiva del parón es clara: ningún equipo puede mantener sin interrupción la carrera de desarrollo en un momento sensible del año. Con ello, la FIA busca contener costes, limitar la ventaja de las estructuras con más recursos y garantizar un descanso real para ingenieros, mecánicos y personal de producción y logística antes del tramo final del campeonato.
© Jonathan Borba