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Hamilton pone en duda el simulador de Ferrari

Lewis Hamilton firmó en el Gran Premio de Canadá su mejor resultado desde que llegó a Ferrari, con un segundo puesto tras adelantar a Max Verstappen, y lo hizo después de apartar el simulador de Maranello de su preparación mientras Charles Leclerc describía el mismo fin de semana como uno de los peores de su carrera.

La lectura dentro y fuera del equipo fue inmediata. Hamilton ya había explicado antes de Montreal que había decidido prescindir del simulador porque sentía que "los objetivos cambian constantemente", y en Canadá vinculó esa decisión a un trabajo más centrado en los datos y en aspectos concretos del coche. "Simplemente decidí que esta vez no lo iba a usar y me iba a centrar más en los datos", dijo. "Hubo mucho trabajo profundo sobre el equilibrio en mitad de curva, el equilibrio mecánico, los enfoques de las curvas, el balance de frenos, optimizar los frenos, que ha sido un problema para mí desde hace tiempo. Eso ha llevado a una muy buena integración con mis ingenieros".

Después de la carrera fue aún más lejos. Hamilton señaló que sus dos mejores fines de semana con el SF26 habían sido Shanghái, donde fue tercero, y Montreal, donde acabó segundo, ambos sin preparación en el simulador. Ante los medios, entre ellos RacingNews365, dejó claro que solo se plantea usarlo de nuevo para correlacionar lo aprendido en pista. "Podría ser bueno, por ejemplo, volver y hacer una correlación con este fin de semana para descubrir qué le falta", dijo. "Ahora, si lo usaré para preparar otra carrera, probablemente no. Hay demasiados riesgos".

Ese giro ha puesto el foco sobre una herramienta clave de Ferrari. David Croft, comentarista principal de Sky Sports F1, dijo en el Sky Sports F1 Show junto a Simon Lazenby y Jamie Chadwick que la situación era "bastante condenatoria" para el simulador del equipo. "Es bastante condenatorio, creo, para el simulador de Ferrari que decida no usarlo y luego tenga su mejor fin de semana como piloto de Ferrari", afirmó. Croft añadió que le preocuparían "los problemas de correlación" si, como había explicado Hamilton, el simulador le estaba empujando hacia una dirección de puesta a punto equivocada.

Hamilton también presentó su mejora como el resultado de cambios en su forma de trabajar dentro del equipo. Tras la carrera habló del tono más positivo de su relación técnica con Ferrari. "El día más feliz de mi etapa en Ferrari hasta ahora. Por fin tengo el equipo de ingenieros hacia el que he estado trabajando", dijo. "Creo que nuestro coche es genial. Puedo entenderlo y me siento mucho más cómodo con él. Aunque no estamos exactamente donde queremos estar, lograr este resultado ha capitalizado nuestra gran fiabilidad. Me siento muy ligero ahora mismo, mentalmente en un buen lugar".

El contraste con Leclerc fue total. El monegasco admitió que había sido "uno de, si no el, peor fin de semana de mi carrera" y reconoció que tenía "trabajo por hacer para llegar al nivel de Lewis en un día como este". Ferrari sufrió especialmente con su coche del lado de Leclerc para meter los neumáticos en su ventana de funcionamiento, situada entre 85 y 110 grados, un problema que en Montreal quedó expuesto por el poco agarre del asfalto, las curvas lentas y cortas y la baja temperatura de pista.

Eso alimentó la sensación de un cambio de inercias dentro de Ferrari. Hasta ahora, Leclerc había sido la referencia interna frente a Hamilton en 2025, pero en Montreal el británico no solo encontró ritmo, también remató su carrera adelantando a Verstappen en las vueltas finales para sellar su mejor resultado con la Scuderia. Leclerc, mientras tanto, terminó el fin de semana lejos del nivel que esperaba y cuestionándose abiertamente.

Aun así, Montreal no basta por sí solo para declarar un regreso definitivo de Hamilton a su mejor versión. Las fuentes sitúan Canadá entre sus circuitos históricamente más favorables, y el valor comparativo del resultado queda condicionado por el hecho de que Leclerc atravesó un fin de semana excepcionalmente malo. Lo que sí cambia Canadá es el foco del debate: ya no solo se trata de la adaptación de Hamilton a Ferrari, sino de si la vía elegida por el siete veces campeón y los ajustes en su trabajo técnico están empezando a inclinar el equilibrio interno del equipo.