Isack Hadjar logró en Mónaco su primer podio con Red Bull al ser clasificado tercero tras una carrera en la que sufrió problemas de pilotaje y de potencia desde muy pronto, y después de que la FIA cerrara sin sanción la investigación abierta tras la suspensión de la prueba.
El francés había visto la bandera a cuadros en cuarta posición, pero ascendió al tercer puesto por las penalizaciones de cinco segundos a Pierre Gasly y George Russell. Su resultado quedó definitivamente ratificado cuando los comisarios decidieron no tomar más medidas después de revisar el trabajo realizado por Red Bull en el coche número 6 durante la interrupción. Según el documento posterior, el equipo intentó cambiar bujías o bobinas, pero no siguió adelante y el monoplaza reanudó la carrera en el mismo estado en que había llegado al pit lane.
Nada de eso suavizó una tarde que Hadjar describió como una de las más complicadas de su temporada. Explicó que los problemas empezaron muy pronto, alrededor de la vuelta 12, cuando aparecieron fallos de maniabilidad y el coche se volvió “simplemente inconducible”. En un circuito como Mónaco, donde no se puede prescindir de primera ni de segunda velocidad, ese era precisamente el origen del problema. También perdió potencia en distintos momentos de la carrera, incluida la última resalida, y llegó a temer incluso que el motor explotara.
“Es un resultado satisfactorio por muchas razones, porque obviamente empecé el fin de semana de la peor manera”, dijo Hadjar después de la carrera. “Me habría gustado que la carrera fuera más sencilla, pero tuve tantos problemas en el coche que en un momento realmente pensé que este fin de semana terminaría fuera de los puntos”. Aun así, siguió atacando para mantenerse dentro de los cinco segundos de Gasly y conservar una posición que luego acabaría convirtiéndose en podio. “Estoy feliz”, añadió.
El tercer puesto fue la culminación de una recuperación que parecía improbable el viernes. Hadjar se estrelló con fuerza en la Piscine en la FP1 cuando el tren trasero se le fue al empujar un poco demasiado, un golpe que dañó seriamente el coche y le hizo perder tiempo de pista en un trazado donde la confianza se construye vuelta a vuelta. Más tarde admitió que en la FP2 no tenía ninguna sensación con el coche y que sintió que en realidad no había tenido viernes. Solo en la FP3, dijo, logró dar un paso adelante, reconstruir la confianza y abrirse la posibilidad de salir quinto en parrilla.
Ese podio también evitó que Red Bull se fuera de vacío de un domingo especialmente duro. Max Verstappen abandonó al inicio por un problema de motor, y el jefe del equipo, Laurent Mekies, resumió el balance como de “sentimientos encontrados”. Mekies elogió el trabajo de Hadjar y de los ingenieros para llevar el coche hasta la meta pese a los problemas técnicos, y calificó el tercer puesto como “un resultado muy bonito” en un Gran Premio en el que, para Red Bull, terminó siendo mucho más que un simple podio.
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