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Hadjar, bajo presión tras la alarma de Miami

Karun Chandhok, expiloto de Fórmula 1 y comentarista de Sky F1, cree que el accidente de Isack Hadjar en Miami puede ser “el comienzo de una espiral” después de un fin de semana en el que Max Verstappen volvió a abrir una brecha de ocho o nueve décimas con el Red Bull mejorado.

La preocupación de Chandhok no se centra solo en el golpe del domingo, sino en lo que reveló el rendimiento del RB22 una vez que el coche dio un paso adelante. En Sky F1 recordó que en Japón ambos habían estado mucho más cerca. “En Japón, Hadjar y Verstappen estaban muy parejos”, señaló. Pero, según su lectura, en cuanto el coche mejoró y el equipo empezó a mirar a las primeras filas y a la pole, reapareció una diferencia de “ocho o nueve décimas”, visible tanto en la clasificación sprint como en la del gran premio en Miami.

Ese cambio convierte el mal fin de semana de Hadjar en algo más serio que un simple error aislado. Ralf Schumacher, expiloto y analista de Sky en el pódcast Backstage Boxengasse, describió lo ocurrido como “un fin de semana muy duro” para el francés de 21 años. Subrayó que Hadjar estuvo cerca de un segundo por detrás de Verstappen en la qualy sprint y aún a 0,8 segundos en la clasificación del sábado, una paliza que, a su juicio, nunca había sufrido de esa magnitud frente a un compañero.

El domingo, además, Hadjar no tuvo margen para reconstruir sensaciones. Tras salir desde el pit lane por una infracción técnica cometida por el equipo en clasificación, empezó a remontar y ya era 15º en la vuelta cinco cuando tocó el muro interior en la chicane de las curvas 14 y 15. El impacto rompió la suspensión delantera izquierda, y Chandhok explicó en Sky F1 que también dañó la columna de dirección antes de que el coche acabara en las barreras exteriores.

Hadjar asumió toda la responsabilidad por el accidente. En Sky Sports F1 admitió que se precipitó en plena remontada. “Estaba demasiado ansioso y demasiado excitado por hacer esos adelantamientos y me arruiné yo solo”, dijo. “Era fácil adelantar y debería haber sido más cauteloso. No tenía sentido coquetear con el límite en esa curva. Estoy realmente, realmente enfadado”.

Lo más delicado para Red Bull es que el propio piloto reconoció que no fue solo una cuestión de un toque contra el muro. También aceptó que Miami fue el primer fin de semana en el que sintió un problema real de ritmo. “Es la primera vez que realmente tengo problemas con mi ritmo global. Esto es nuevo y necesito profundizar mucho, porque no quiero otro fin de semana como este”, explicó. Al mismo tiempo, vio un lado positivo en el coche: tomando a Verstappen como referencia, concluyó que “claramente el coche ha dado un paso” y se mostró satisfecho de que el equipo haya encontrado rendimiento.

Ahí está la contradicción que deja Miami. La mejora del Red Bull parece haber devuelto a Verstappen a una zona más natural de competitividad, pero también ha elevado la exigencia para el segundo coche. Schumacher advirtió de que el riesgo de repetir el patrón de otros compañeros de Verstappen existe “definitivamente”, porque las futuras evoluciones tenderán a ir en la dirección marcada por el neerlandés y por lo que le hace el coche más pilotable.

Laurent Mekies, jefe del equipo Red Bull, trató de rebajar esa lectura. Ante medios incluidos Crash.net insistió en que “no deberíamos calificar esto como una preocupación” y recordó que el equipo tampoco ayudó a Hadjar al enviarlo al fondo de la parrilla por su propio error de legalidad, una pieza que resultó ser dos milímetros demasiado ancha. Mekies defendió que el fin de semana no fue limpio “por ambas partes” y sostuvo que, por ritmo, Hadjar tenía potencial para ser fuerte en carrera.

Aun así, Miami deja un saldo incómodo para el francés. Tiene 4 puntos tras cuatro grandes premios, frente a los 26 de Verstappen, y llega a Montreal con la presión de cortar de inmediato una dinámica que ya no se mide solo en resultados, sino en confianza y en su capacidad para seguir el ritmo del piloto de referencia del equipo.