© Jonathan Borba

Montoya enfría la salvada de Verstappen en Miami

Juan Pablo Montoya rebajó la recuperación de Max Verstappen tras su trompo en la primera vuelta del GP de Miami al asegurar en F1TV que fue “pura suerte”, en abierta contradicción con Jolyon Palmer y con los elogios de Martin Brundle a una maniobra que permitió al neerlandés seguir en carrera y remontar hasta la quinta plaza.

Verstappen, que salía segundo, perdió el coche en la curva 2 mientras peleaba con Charles Leclerc por el liderato. Completó un trompo de 360 grados, evitó el impacto en mitad del pelotón y cerró la primera vuelta en novena posición antes de recuperar terreno en carrera. La acción se convirtió después en uno de los grandes puntos de discusión del fin de semana por una pregunta concreta: si evitó el desastre por control excepcional o simplemente porque el coche quedó orientado a su favor.

En el análisis posterior de F1TV, el expiloto de F1 Jolyon Palmer defendió que sí hubo habilidad en la maniobra. “Creo que tiene una capacidad especial para hacer trompear el coche y volver a ponerlo en marcha en el momento justo”, dijo. Cuando Montoya le discutió esa lectura, Palmer insistió: “Cuando lo haces tan a menudo como Max, tienes que decir que es talento”.

El colombiano no lo compró. “¿Tú crees que eso es talento? Yo pensé que fue pura suerte”, respondió. Su argumento fue que, una vez el piloto levanta el pie, la propia física del coche tiende a frenar el trompo. “En cuanto dejas de acelerar, el coche deja de girar, sí, pero...”, añadió, manteniendo su postura incluso después de que Palmer desarrollara la dificultad de la secuencia.

Palmer sostuvo que el mérito está precisamente en lo poco que separa una recuperación limpia de un abandono. Explicó que, en pleno trompo, el piloto debe coordinar freno, dirección y embrague mientras el coche rota, y que la ventana para que quede bien encarado es mínima. También recordó que Verstappen ya ha salido de situaciones parecidas antes: citó su salvada en Stowe durante el GP de Gran Bretaña del año pasado y la pirueta de Hockenheim 2019, una acción que, según él, solo le costó “alrededor de 1,5 segundos”.

Brundle se alineó con esa visión en Sky Sports F1 y fue todavía más contundente con el elogio. El expiloto británico calificó la recuperación como “genialidad” y describió cómo Verstappen usó “acelerador, frenos y volante” para completar el 360 y dejar el coche apuntando de nuevo hacia la pista, conservando incluso algo de velocidad. Subrayó además la dificultad de hacerlo en un Fórmula 1 moderno, cargado de combustible y en pleno caos de la salida.

El propio Verstappen también presentó la maniobra como un intento deliberado de limitar daños. En declaraciones a PlanetF1.com y otros medios, explicó: “Perdí la parte trasera en la curva 2 y entonces, por supuesto, intenté minimizar la pérdida de tiempo haciendo un 360”. Después lo remató con ironía: “Sí, pensé que me iba a estrellar, pero entonces aceleré a fondo, así que conseguí hacer un buen 360. Si la F1 no funciona, siempre puedo dedicarme a los rallies”.

El tetracampeón negó que un leve contacto con Leclerc provocara el trompo. “Fue una de esas cosas. No lo creo”, dijo. Según su relato, simplemente perdió la zaga en una fase en la que el coche todavía iba muy cargado de combustible, una circunstancia que hace mucho más difícil salvar la situación una vez empieza a deslizar.

Ahí es donde queda el choque de lecturas. Para Montoya, el desenlace favorable tuvo más de circunstancia que de intervención decisiva del piloto. Para Palmer, Brundle y el propio Verstappen, la forma en que evitó quedarse cruzado o ser embestido por el resto del grupo encaja con una habilidad que ya ha mostrado antes y que volvió a convertir un error grave en un resultado salvable.