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Haas detecta su problema tras otro domingo sin puntos

TGR Haas salió del Gran Premio de Austria con una conclusión incómoda pero cada vez más clara: el problema del VF-26 ya no está en la ejecución, sino en la falta de velocidad base, después de convertir un fin de semana limpio en pista en solo un 14º puesto de Ollie Bearman y un 16º de Esteban Ocon.

Después de clasificarse 13º y 15º en el Red Bull Ring, Haas apenas pudo sostenerse en esa zona durante la carrera de 71 vueltas. Ayao Komatsu, jefe del equipo TGR Haas F1 Team, resumió el escenario con crudeza al admitir que el resultado final fue “más o menos donde estaba el coche este fin de semana”.

Lo más revelador para Haas fue que el sábado no dejó demasiado margen para esconder el problema. Bearman firmó un 1:07.523 en Q2 para ser 13º y dijo que, a nivel personal, había sacado prácticamente todo del coche. “En las últimas cinco carreras, esta es la mejor sensación que he tenido con el coche por cómo se comporta, y aun así nuestra competitividad sigue siendo la misma”, explicó. La frustración, según el británico, fue comprobar que incluso haciendo una vuelta al límite “no estábamos ni cerca”.

Ocon llegó a una conclusión parecida desde otro ángulo. El francés contó que el equipo cambió “muchas piezas del coche durante la noche” antes de la clasificación y que a lo largo del fin de semana intentó modificar “todos los componentes que podíamos”, pero la debilidad siguió ahí. Tras acabar 16º, señaló que el coche “carece de mucha carga” y que eso le obliga a deslizar los neumáticos, un problema que le permite aguantar solo en las primeras vueltas antes de empezar a perder terreno.

Komatsu insistió en que, operativamente, Haas hizo un buen trabajo tanto en clasificación como en carrera, precisamente uno de los focos recientes del equipo. Pero esa mejora ya no basta para compensar el déficit principal. “Lo positivo es que fuimos buenos operativamente, y eso ha sido un foco para nosotros, pero necesitamos mejorar la velocidad base del coche”, dijo el sábado. El domingo repitió el mismo mensaje con otra fórmula: “Necesitamos elevar la base, lo que significa un coche más rápido”.

La carrera confirmó también que Haas está cediendo terreno frente a los rivales directos del grupo medio. Bearman describió el ritmo del domingo como una sorpresa por lo pobre que fue y admitió que el equipo no estuvo “ni de cerca” del nivel de Audi, Racing Bulls o Alpine. Aunque Haas sale de Spielberg séptimo en el Mundial de Constructores con 21 puntos, el fin de semana dejó una advertencia más importante: ejecutar bien ya no cambia el resultado si el coche no da un paso adelante.