Guy Edwards, ex piloto británico de Fórmula 1 y uno de los hombres que ayudaron a sacar a Niki Lauda de su coche en llamas en el Gran Premio de Alemania de 1976 en Nürburgring, ha muerto a los 83 años en Irlanda.
Su nombre quedó ligado para siempre a aquel accidente de Lauda, cuando fue uno de los primeros pilotos en llegar al lugar y, junto con Arturo Merzario, Brett Lunger y Harald Ertl, ayudó a rescatar al austriaco de su Ferrari ardiendo. Por esa intervención recibió la Queen’s Gallantry Medal de la Casa Real británica.
La magnitud de lo ocurrido aquel día quedó reflejada después por el propio Lauda. Niki Lauda explicó a la BBC que “mis pulmones casi dejaron de funcionar después del accidente y los médicos prácticamente me devolvieron la vida porque tuve un colapso pulmonar... salí adelante por muy poco, y las quemaduras y los otros problemas se podían solucionar. Pero los pulmones eran el verdadero peligro para mi vida”.
En términos puramente estadísticos, la trayectoria de Edwards en la F1 fue breve. Disputó 11 grandes premios entre 1974 y 1976 con Hill, Hesketh y BRM, dentro de una carrera mucho más amplia que incluyó el título europeo de F5000 en 1974, dos séptimos puestos ese mismo año en Suecia y Mónaco, participaciones en resistencia, Fórmula 2 y turismos, y una victoria en la Aurora F1 en 1979 que dio a Fittipaldi su único triunfo con un monoplaza propio.
Su influencia en el automovilismo, sin embargo, no terminó al bajarse del coche. Tras retirarse, Edwards se convirtió en una figura importante del paddock como negociador de patrocinios, ayudando a equipos y pilotos a asegurar financiación en una etapa de creciente comercialización del deporte. Un tributo publicado tras su muerte sostiene incluso que varios modelos modernos de patrocinio en la Fórmula 1, la resistencia, la Fórmula E o la IndyCar derivan de principios comerciales que él ayudó a pionerizar.
Derek Daly, ex piloto de Fórmula 1 y Fórmula 2, recordó en redes sociales esa faceta al escribir que Edwards fue su representante en ambas categorías. “Los acuerdos con Guinness e ICI fueron gracias a Guy”, escribió Daly, antes de añadir: “Hasta el final le encantaba hablar de los viejos tiempos. Descansa en paz, amigo mío”.
Esa doble huella, la del piloto que intervino en uno de los rescates más recordados de la historia de la F1 y la del hombre que después ayudó a cambiar la manera en que el motor encontraba dinero, es la que deja Edwards en el deporte.
© Jonathan Borba