Gucci es la favorita para convertirse en el próximo patrocinador principal de Alpine cuando expire el acuerdo con BWT a finales de 2026, una operación que podría llevar a un cambio de nombre del equipo a partir de la temporada 2027 de Fórmula 1, según GPblog.
El movimiento afectaría directamente a la identidad de la actual BWT Alpine Formula One Team. Con el contrato de la empresa austríaca de tratamiento de agua llegando a su fin al cierre de 2026, Alpine queda en busca de un nuevo socio con peso suficiente para dar nombre a la escudería en su siguiente etapa.
Según la información publicada, Gucci quiere aprovechar la Fórmula 1 para aumentar su popularidad y visibilidad, especialmente en Estados Unidos y Europa. Alpine, por su parte, aparece en plena reconfiguración tras dejar atrás la unidad de potencia Renault para convertirse en cliente de Mercedes y después de varios cambios en la cúpula de Enstone, un contexto que da más relevancia a cualquier gran acuerdo comercial.
Preguntado por un posible pacto con la firma italiana, Alpine Formula One Team señaló a GPblog que está “constantemente” buscando nuevas oportunidades de asociación y en contacto con “una amplia gama de marcas y empresas como potenciales socios”, aunque subrayó que las conversaciones siguen siendo confidenciales y solo se hacen públicas cuando todas las partes las confirman y acuerdan.
La dimensión económica también ayuda a explicar la importancia del posible acuerdo. La información apunta a que un patrocinio principal de este nivel aportaría a Alpine decenas de millones, con una estimación situada entre 30 y 60 millones de euros. Incluso así, esa cifra dejaría al equipo en la zona media de la parrilla en comparación con otros grandes patrocinadores de la Fórmula 1 como Oracle, HP, Petronas, Mastercard y Aramco.
Si se concreta, el acuerdo con Gucci no solo redefiniría la imagen comercial de Alpine desde 2027, sino que también reforzaría una nueva fase del equipo en un momento en el que busca apoyos económicos y una posición más sólida dentro de la parrilla.
© Jonathan Borba