La FIA ya ha publicado y aprobado el reglamento técnico completo de la Fórmula 1 para 2027, un paquete de 278 páginas con el que busca corregir las dudas que han rodeado al ciclo de 2026 reforzando tanto el motor térmico como el sistema híbrido.
La revisión, ratificada por el Consejo Mundial del Motor la semana pasada, eleva el flujo máximo de energía del combustible, la potencia máxima del ERS y la cantidad de energía de batería disponible por vuelta. También introduce un nuevo control del despliegue energético en función de la velocidad del coche y un nuevo modo de adelantamiento, en un intento claro de responder a dos críticas que han marcado el debate reciente: demasiada gestión de energía y dificultades para adelantar.
Según Auto Motor und Sport, el nuevo reglamento también simplifica la aerodinámica del suelo, revisa las pruebas de flexión de las piezas aerodinámicas, aumenta el peso mínimo, incluido piloto y lastre, hasta 82 kg, y aligera parte de la normativa de seguridad. El paquete nace de una revisión de las reglas de motor para 2027 y 2028 pactada entre la FIA, la F1, todos los equipos y los pilotos.
Ese esfuerzo por hacer coches más utilizables ya ha dejado señales en pista, pero no ha despejado todas las dudas del paddock. George Russell, piloto de Mercedes, explicó tras lograr la pole y la victoria en el GP de Austria que los cambios introducidos desde después del GP de Japón han mejorado de forma clara el comportamiento de los coches. “Creo que los cambios de reglamento realizados desde después del GP de Japón fueron muy buenos. El coche se ha vuelto bastante fácil de conducir”, dijo.
Russell, sin embargo, dejó claro que el principal problema actual sigue estando en los neumáticos. “De lo que se quejan todos los pilotos es de la presión de los neumáticos. Pero, por lo que he oído, parece que Pirelli también está trabajando en mejoras”, afirmó. El británico describió la sensación como si pilotaran “sobre un gran globo” y sostuvo que una mejora en ese apartado ayudaría tanto al pilotaje como al espectáculo, porque reduciría el sobrecalentamiento y permitiría luchar más de cerca.
Charles Leclerc coincidió en que los avances existen, pero advirtió de que la gestión de energía sigue condicionando demasiado la conducción en ciertos circuitos. “Si me preguntas qué coche prefiero, el de este año o el del año pasado, diría que el del año pasado. Porque en algunos circuitos podíamos empujar al límite”, señaló el piloto de Ferrari.
Leclerc añadió que, aunque “es cierto” que la situación ha mejorado como apuntó Russell, en pistas como la de Austria los pilotos todavía deben conducir pensando constantemente en la energía. “En circuitos como este, incluso ahora tenemos que pensar constantemente en la gestión de la energía mientras conducimos”, dijo. Recordó que en Barcelona y Mónaco el problema se notó menos, pero admitió que esa dependencia “reduce un poco el placer de pilotar”.
Ahí está la verdadera importancia del reglamento de 2027. La FIA no solo ha retocado cifras o procedimientos, sino que se ha jugado su respuesta a la mayor crítica del próximo cambio técnico: si la nueva generación de coches permitirá empujar más, gestionar menos y adelantar mejor. Las primeras valoraciones de Russell y Leclerc apuntan a una mejora real, pero también dejan claro que los neumáticos y el uso de la energía seguirán bajo escrutinio mientras la categoría comprueba si este paquete realmente corrige los límites del concepto actual.
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