Ferrari ha dedicado su primer filming day del año en Monza a recopilar los datos que decidirán la especificación final del SF-26 que estrenará en Miami, donde la Scuderia prepara el paquete de mejoras más ambicioso de este arranque de temporada.
El test, limitado por reglamento a 200 kilómetros, llega en un momento clave porque Miami será un fin de semana Sprint y solo ofrecerá una sesión de entrenamientos libres antes de la clasificación al Sprint. Con tan poco tiempo en pista, Ferrari necesitaba validar en Monza si los valores reales de sus nuevas piezas encajan con lo visto en simulación antes de comprometerse con la configuración definitiva.
Charles Leclerc y Lewis Hamilton se repartieron el kilometraje disponible al volante del SF-26 en un ensayo que no permitía comparativas reales entre configuraciones, ya que el coche debía mantenerse en la misma especificación durante las tandas. Aun con esa limitación, el objetivo era claro: obtener una primera lectura de un paquete que, según informaciones publicadas en Italia, supondrá una revisión muy profunda del coche para Miami.
Esas informaciones llegan a hablar de que más del 50% del SF-26 será nuevo en la cuarta cita del año. Entre los cambios previstos aparecen un alerón delantero completamente revisado, modificaciones en el suelo, el Halo y la hidráulica, además de una reducción de peso y el regreso del alerón trasero revisado conocido entre los aficionados como “Macarena-Wing”.
La prioridad técnica del paquete es mejorar la eficiencia general del coche. Ferrari eligió Monza porque es uno de los circuitos más sensibles en recuperación de energía, un punto especialmente útil para evaluar el rendimiento de la unidad de potencia y el trabajo sobre la gestión del par a máxima potencia. Ese ajuste busca mejorar el aprovechamiento de la entrega cuando el motor trabaja en su zona alta, aunque aceptando una ligera pérdida a bajo régimen y un consumo algo mayor.
En paralelo, la estructura técnica de Maranello aprovechó la pausa de abril para empujar un desarrollo aerodinámico ya trazado. Bajo la dirección de Matteo Togninalli se recogieron datos del comportamiento del SF-26, mientras el departamento aerodinámico liderado por Diego Tondi centró parte del trabajo en medir si las nuevas soluciones cumplen el objetivo principal de reducir la resistencia al avance.
El alerón trasero revisado es una de las piezas más vigiladas. Ferrari ya lo había probado por primera vez en los test de Bahréin de febrero, pero todavía no lo había llevado a carrera. En las últimas semanas fue retocado de nuevo y ahora se perfila para debutar en Miami. También se ha informado de un alerón delantero actualizado asociado a este concepto, con estimaciones citadas por AutoRacer.it que apuntan a una ganancia de entre 8 y 10 km/h en “straight line mode”, la configuración en la que se abren el alerón delantero y el trasero en las zonas previstas.
La reducción de peso aparece como una de las mejoras más inmediatas del paquete. Varios reportes sostienen que el SF-26 empezó el año con algunos kilos de más y que esa dieta puede traducirse directamente en unas décimas. AutoRacer.it cifra esa ganancia en una décima respecto al coche utilizado en las tres primeras carreras, un avance especialmente valioso en una fase del reglamento en la que los monoplazas todavía muestran áreas de mejora muy evidentes.
Ferrari ya había anticipado después de Suzuka que Miami sería la primera gran ofensiva técnica del año. Frederic Vasseur, jefe del equipo Ferrari, dijo entonces que esperaba un “pacchetto e mezzo di aggiornamenti”, convencido de que la jerarquía podía volver a cambiar por completo en un solo fin de semana. Lo que salga del análisis de telemetría de Monza decidirá ahora si ese plan basta para alterar de verdad el equilibrio competitivo en Miami.
© Jonathan Borba