Frederic Vasseur enfrió el cambio de ánimo en Ferrari tras el contraste entre la victoria de Lewis Hamilton en Barcelona y la floja actuación en Austria con un mensaje que resume la posición del equipo: “Non eravamo campioni a Barcellona e non siamo stupidi in Austria”.
El jefe de Ferrari lleva defendiendo esa línea desde su llegada a Maranello: no sobreactuar ni en los éxitos ni en los fines de semana difíciles. La secuencia de las dos últimas carreras, con el triunfo en Catalunya hace dos semanas seguido por un decepcionante paso por el Red Bull Ring, se ha convertido en la prueba más clara de esa idea en la práctica.
La lectura interna va más allá del resultado puro. El mensaje de Vasseur también apunta a la gestión emocional de sus pilotos, Lewis Hamilton y Charles Leclerc, a menudo descritos como propensos a los altibajos, en un momento en el que Ferrari considera fundamental que ambos se mantengan en la misma sintonía.
Hamilton reforzó ese discurso al admitir ante The Times que Austria fue “un ritorno alla realtà”. El británico reconoció además que Ferrari no tiene una explicación cerrada para lo ocurrido en España: “Non sappiamo perché siamo stati così competitivi domenica a Barcellona. Si tratta di una pista dove sono molto forte e ho scelto una strategia che dalla mia esperienza sapevo che avrebbe potuto funzionare”.
Esa falta de certezas hizo todavía más significativo lo visto en Spielberg. “Oggi siamo tornati alla realtà: abbiamo ancora una buona macchina ma siamo indietro rispetto alla Mercedes in termini di ritmo”, dijo Hamilton, descartando que una sola victoria sirva como prueba de que Ferrari puede imponerse de manera constante a su rival.
Por eso, el propio ganador de Barcelona situó el foco en lo que viene y no en lo que ya pasó. “Questo non significa che non potremo accorciare il divario, ma quella singola vittoria non significa che li batteremo sempre. Dobbiamo semplicemente continuare a migliorare le prestazioni della macchina, specie a livello di potenza”, advirtió Hamilton, dejando a Barcelona como un punto de partida y no como la confirmación de un Ferrari ya consolidado al nivel de Mercedes.
© fuji.tim